Nombre:
Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 31 de julio de 2015

La destrucción del Patrimonio

Por Alfredo Ferrarassi

En La Falda los bienes patrimoniales parecen no tener valor y esto no viene de ahora, sino que es de muy larga data, tal vez haya empezado cuando se permitió demoler el legendario Petit Sierras Hotel en la Avenida Edén al 500 en la década del sesenta.
Pero lo que ha marcado la historia local es cuando se declara al Edén Hotel Monumento Histórico Municipal y se permite la destrucción con el visto bueno de la propia municipalidad y de los propios efectores vecinales de las Cocheras del Hotel, despectivamente llamadas “Caballerizas”.
Es cierto que habían sido usurpadas, pero estaban en perfecto estado de mantenimiento a pesar del descuido y tiempo transcurrido. Lo que molestaba y esto hay que resaltarlo, al costo que sea, es que en ella hubiera en el corazón al “paquete” barrio, una villa de emergencia, ese era el motivo y no la solidaridad social para con los que menos tienen.
Entonces descabelladamente se pensó en que “utilizando” los materiales de la misma de podrían hacer casas de emergencia en los extramuros, para sacar a los intrusos y lavar la afrenta que tenían ellos allí.
Pero no solo fue destruir, sino que por radio a los niños en edad escolar les tocaba ir a la escuela Mateo J. Molina, la “escuelita de barrio centro” como la bautizó un ex alumno. Pero mezclar ricos con pobres era inconcebible, entonces la Municipalidad pagaba una combi y los llevaba a la propia Pampa de Olaen a una escuela allí existente todos los días, porque no era cuestión de contaminación social alguna.
Acción esta que nos recuerda a los “Muros de Berlín” que existen hoy en Córdoba, separando barrios de pobres de ricas urbanizaciones y denunciados por el Foro en Defensa del Patrimonio Cultural de Córdoba mediante filmaciones. Aquí el muro eran kilómetros de pampa yerma.
En aquellos años Manuel Rocca Montagnac y Ana María Puparelli del Instituto Nacional de Antropología y Universidad del Museo Social Argentino respectivamente, realizaban un trabajo de campo sobre los saberes que existían en dicho asentamiento y nos alentaron a escribir una larga nota en Homo Sapiens, Revista de Cultura que dirigíamos, sobre lo que se podía hacer allí y que superaba largamente a los atelieres y estudios de la propia Paris en metros cuadrados. Entonces proponíamos dárselos en comodato a poetas, pintores, escritores, escultores, o boxes para visitantes e investigadores foráneos, es decir a los representantes de la vida intelectual para que se establecieran allí y hubiera una “villa cultural” que hubiera valorizado el lugar dotándolo de otro perfil al turístico.
La piqueta pudo más. Así sin el menor cuidado y desde los finales de la década del ochenta venimos observando la sistemática destrucción de los bienes patrimoniales. Todos absolutamente todos, miran para otro lado, literalmente “se hacen los burros” frente a pérdida del patrimonio cultural faldense.
El primero de Julio Día de Historiador sosteníamos en una nota en el canal local del peligro de creer que, por caso History Channel, era un canal documental y los daños que éste podía ocasionar en la búsqueda de lo fantástico.
Pero en este “pueblo sin pretensión [quien se atreve a pensar tiene] mala reputación” al decir de George Brassens, entonces todo cae en saco roto, como un trabajo sobre patrimonio que resumido publicara Ecos de Punilla, después ninguneado e ignorado por un organismo municipal a la hora de efectuar un relevamiento, el cual mientras más caro debe entenderse es mejor en la elemental lógica que los asiste.
Bastó que la Voz del Interior (Domingo 19 de Julio de 2015, página 14 A) se hiciera eco de los destrozos efectuados en el Edén Hotel por las máquinas y retroexcavadoras contratadas por el canal y que al día siguiente en la versión digital hubiera una nota también de Héctor Brondo (en Ciudadanos, 20 de Julio de 2015, 11.04) para que los medios locales y provinciales cuando menos “pararan la oreja” ante tanto desaguisado.
Los incansables batalladores del patrimonio, Stella Navarro Cima y nuestro amigo Raúl Aguilar Vouillat, han sido más que claros en sus intervenciones en defensa del patrimonio, ya que es un “crimen de lesa cultura” lo que se ha realizado en el hotel. La primera reclama por la aplicación siguiendo los parámetros de la ley 25743 y por la intervención de especialistas en excavaciones para evitar males mayores en un monumento histórico. Ambos creen en la necesidad de rescatar el pasado de manera seria y profesional, para preservarlo de las depredaciones que se observan actualmente en toda la provincia.
Hasta aquí las cosas tal cual las señaló la prensa capitalina. Ahora bien, a partir de aquí comienzan a surgir una serie de preguntas que suponemos alguien deberá responder dada la gravedad del hecho.
Por un lado remarcar que en un sistema republicano de gobierno, la división de poderes, se supone que debe existir, por ende La Falda no puede ser la excepción a este principio constitucional y los mismos deberán obrar en consecuencia, so pena de ser cómplices si ha existido alguna transgresión o incumplimiento a los deberes de funcionario/s público.
Veamos, alguien debió autorizar las excavaciones en el citado hotel, ¿Quién fue? ¿no tuvo en cuenta quien lo hizo los daños que podían ocasionarse? Y así podríamos continuar con los interrogantes, pero solo nos referiremos a dos casos puntuales, uno el del Poder Legislativo de La Falda (el Concejo Deliberante), ¿no piensa investigar el tema? ¿o se aplica la “obediencia debida? Estimamos es el poder que debe al menos hacer un pedido de informes para investigar cómo se llegó a esto y actuar en consecuencia y denunciar ante la Justicia si hubieran razones para hacerlo.
Por el otro, si el Ejecutivo (Intendente y Vice Intendente) fueran ajenos a este affaire, ¿tampoco se piensa saber quién pudo dar la orden o si se actuó sin un pedido de permiso o consentimiento oficial? Entonces ¿todo seguirá como si nada hubiera pasado? ¿no habrá sanción alguna?
Y por último la Junta Municipal de Historia, que lógicamente sería la que debería haber actuado en defensa del patrimonio histórico según Carta Orgánica Municipal, más allá del “chapear” de algunos, ¿no se va abrir un expediente para juzgar su accionar? ¿o se tapará todo como es costumbre últimamente?
Y como colofón ¿tampoco se piensa analizar sumario administrativo mediante, la actuación de algún empleado municipal que se observa en un video y que pudiere haber alentado este desquicio?
Si la Administración del actual y próximo Intendente y demás poderes, quieren ser creíbles deben tomar cartas en el asunto, ir hasta las últimas consecuencias y no temblarle el pulso a la hora de tener que cumplir con sus obligaciones, porque ellos no son los dueños del Patrimonio Cultural de La Falda, son solo sus administradores y depositarios y si han fallado, por ignorancia o por desinterés, habrá llegado la hora de pedir perdón, aceptar sanciones y por sobre todo comprender que este estado de macartismo en que algunos ciudadanos viven por no pensar igual, es consecuencia de haberse desentendido de elementales derechos como el de la igualdad ante la ley, la no discriminación, la invisibilización, el tener ciudadanos de primera y otros en el apartheid.
Señores Funcionarios de los tres estamentos Municipales, la Cultura es una cuestión de todos y dentro de ella la conservación de los bines patrimoniales ocupan un lugar preponderante, es hora de darles su lugar y velar por ellos. Que así sea!

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