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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 25 de julio de 2015

El país de las contradicciones maniqueístas

Por Alfredo Ferrarassi

Hace más de un mes había terminado el manuscrito de una nota, la cual no envié por la falta de una democracia real, sin restricciones y represalias, la que ejecutan aquellos adulones en nombre de los privilegios que obtienen del poder y que son la nueva mano de obra “ocupada”, en los lugares donde por un lado se repudia a la política nacional, pero por otro se ejercen despiadadamente las máximas que dicen combatir invisibilizando personas y haciéndoles pagar “los daños colaterales” si se atreven simplemente a disentir.
En ella me preguntaba dónde estaba la Córdoba de la desobediencia de Jerónimo Luis, de la Reforma del 18, de la Revolución Libertadora, del Cordobazo, del Viborazo, la Córdoba de las Campanas, la Córdoba de Lugones, del Rivera Indarte, Salzano, Vocos Lescano y la Hortensia. La Córdoba de Tosco, el Negro López, Salamanca, los Orgaz y la Mona Jiménez. La Córdoba de Marchesini y Jaime Pres. La de Jaime Kloner, la Leonor Marsano, la de Rene Ávila, Sergio Villaruel, el León de Francia y el Gaucho Hormiga Negra?
En ella escribía “que ha pasado de aquel orgullo, a este presente donde hemos caído, en donde un ´niño rico´, caprichoso y mesiánico, baja de Buenos Aires para armarnos fórmulas”. Pensaba en un “acto fallido” de la dirigencia cordobesa que a fuerza de una no renovación se quedó sin contenido y evidentemente sin candidatos, siendo siempre más de lo mismo.
Lo cierto es que Córdoba, la Docta, la de grandes oradores, la de políticos de fuste, de ideólogos que trascendieron el marco provincial cayó en una mediocridad alarmante y no solo es que un “soplapitos” haya sido candidato, sino que nuestra provincia no ha sido eso, por ello me pregunto, ¿qué iba a hacer en medio de una sesión caliente?…bueno, si es que alguna vez regresaran los debates de antología de antaño, decíamos…¿sacar tarjeta amarilla? o en La Pampa el colorado Mac Allister, hacer una falta técnica para rearmar una discusión o si hubiera ganado en Santa Fe, Torres del Sel, ¿qué haría en medio de una crisis sacar a La Tota?
Parte de la decadencia argentina es la pauperización de la discusión política, la ausencia de debates, los brazos enyesados en las legislaturas, los asesores que hacen el trabajo de los representantes, el vaciamiento de los partidos convertidos en cáscaras sin contenido, la muerte de los ideales, por el anquilosamiento doctrinario y sellos que se licitan como franquicias.
Entonces en medio de semejante panorama, donde el rey es don dinero, en donde manda la “tinellización” de la sociedad, ¿podemos esperar algo diferente, si nuestros políticos son los responsables de la actual decadencia y sacan rédito de ello?
Pensaba equivocadamente, que la intromisión porteña en Córdoba, sería en la historia un hecho aislado, un aborto doctrinario, sin embargo oír que puede venir a zanjear, en medio de la crisis de la capital cordobesa, quien es el candidato y levantar supuestamente la mano de uno de ellos, es realmente alarmante para quienes aunque no vivamos allí, sí hemos nacido en ella y seguimos lo que ocurre con el interés de quien estará siempre religado con sus orígenes.
La Argentina se debate hoy casi repitiendo peligrosamente la fórmula que llegó en la mitad de la década de 70, la teoría de los dos demonios, ese maniqueísmo que referenciábamos anteriormente.
Esto precisamente es lo peligroso, porque hay por fuera de esta bicefalia otras posturas, ideas, militancias y agrupamientos. Ningunear esta otra parte es no solo demencial, sino atentatorio contra la misma vida republicana y los propios principios constitucionales.
Si nos fijamos en las elecciones de la CABA, veremos se polarizó entre dos posiciones antagónicas, aunque por allí integrantes a otro nivel de esa ensalada rusa que es lo gestado en torno al PRO.
Dijimos ensalada rusa, pero en realidad el porteñismo que nos amenaza se asemeja más a la aristocrática ensalada Waldorf, porque eso es en definitiva aquel partido, la vuelta de los “lomos negros” de la década del treinta y a las políticas del Ingeniero Álvaro Alsogaray, a ese monetarismo, que si ganan, debemos esperar después de diciembre.
No es posible que alguien, como Carrio, haya pensado que por sus caprichos de mesiánica visionaria mariana, Lousteau debiera bajarse porque ella había dictaminado que el futuro jefe debía ser Horacio Rodríguez “Carreta”, el cual es llamado más por el ”paquete” apellido materno que por el popular y proletario Rodríguez.
Pero resulta que los “mejores” posicionados, en las presidenciales, serían Scioli y Macri, ambos hijos del riojano “Caaarlos” Menem, con lo cual Giambattista Vico y sus corsis y ricorsis se cumplen a la perfección, es como dijo Trullenque “tanto correr pa' llegar a ningún lado”, a la vuelta de la esquina de nuevo estamos en los noventa, si solo nos falta que vuelva Cavallo y se completa el círculo histórico.
Beatriz Sarlo, la más clara y grande intelectual argentina sostuvo que en primera vuelta quiere votar con el corazón, sin miedo de equivocarse, y que lo haría por Margarita Stolbizer, cosa que también haremos nosotros, y que si hay segunda vuelta podría hacerlo en blanco, ya que de los que posiblemente quedaría nadie la convence.
Y es aquí donde habrá que pensar porque debemos optar por lo que no nos gusta y queremos. Qué nos obliga a que sea uno u otro si son más de lo mismo, si en este “corso a contra mano” de la política argentina, los Duran Barba y Cia. nos han operado para arrebatarnos las instancias de poder elegir otra cosa con cierta posibilidad.
Haber fraccionado, como lo hizo Carrio a UNEN, es un pecado del que no sé si tendrá absolución posible y al decir de Serrat tal vez deberá “bañarse cada noche en agua bendita” para poder dormir en paz cuando vea el resultado, en un tiempo prudencial, de su falsa lectura de la realidad y la destrucción que hizo de una alternativa viable de cara a las elecciones generales.
Entre populismo y liberalismo, si se da la prevista polarización, estará la oferta a elegir en segunda vuelta, sin embargo es una contradicción muy argentina tener que optar entre las dos supuesta alternativas, cuando en realidad hay un amplio espectro de propuestas que en realidad son casi el 40% de la población que no deseamos ninguna de las dos, una porque representa la decadencia liberal que viene desde 1930 y la otra en un populismo cuyo resultado es la década perdida en la que estamos.
Sin embargo hagamos el ejercicio de pensar un panorama anterior, el de las PASO y nos preguntemos ¿el radical puro, aquel que se siente heredero de Irigoyen y Alfonsín, si Sanz pierde estrepitosamente con Macri, aceptará ser “cola de perro” en una formula extraña? ¿repetirán el desaguisado y la sumisión del “cordobesismo” al porteñismo oligárquico? o ¿aflorará la dignidad que se niega a doblarse para terminar por quebrarse?, porque debemos ser conscientes que la UCR si esta jugada le sale mal, como pude altamente ser, estará al borde otra división como aquella de UCRI y UCRP, solo que no están aquellos “monstruos” del pensamiento y la oratoria como eran Balbín y Frondizi y los jóvenes cada vez se sienten alejados, asqueados de tanto manoseo, personalismo y vedetismo político.
Estimamos que ha llegado la hora de votar con el corazón, de no sentir que ninguna elección es voto perdido, al contrario es optar por lo que sentimos aunque no sea alternativa de poder y si hay segunda vuelta, romper con la creencia que el voto en blanco es perdido y favorece al “menos malo”, si alguien gana con el 25% del total seguramente sabrá que el 75% lo ha repudiado y tendrá que gobernar bien para poder asegurarse continuar un periodo más.
Por lo tanto rompamos con el maniqueísmo, con los dos demonios, con el bipartidismo, asumamos que podemos unirnos quienes estamos indignados con el desmanejo que hacen los gobiernos y prepararnos para poder ser alternativa, España y Grecia nos han mostrado el camino, el nuestro deberá ser diferente, acorde a nuestra identidad, pero no imposible, dependerá todo de tomar conciencia que se puede!

Aunque el término sea delasotista, lo usamos referenciando a nuestra mediterraneidad, sin ninguna otra connotación.









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