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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 12 de junio de 2015

NI una menos

La masiva respuesta popular a la marcha convocada por Mariana Gras como Presidenta del Consejo Nacional de las Mujeres, nos invita a una profunda reflexión sobre una problemática que hasta no hace mucho estaba invisibilizada; y que luego de la intensa lucha desde lo social de las distintas Instituciones de Derechos Humanos y de Protección de los Derechos de la Mujer, han tenido eco legislativo, a través de profundos cambios de paradigma tanto en lo social, como en lo legal.
La aparición del concepto de femicidio en el vocabulario cotidiano, ha transformado la manera de abordar la problemática de la agresión contra la mujer, permitiendo abrir nuevos escenarios de discusión en lo colectivo sobre la violencia de género, y sus distintas manifestaciones.
La percepción del género femenino como “inferior”, ha sido una constante histórica en todas las culturas, haciéndolas víctimas de las más severas vejaciones.
El proceso de selección de género que las antiguas civilizaciones guerreras efectuaban, asesinando a los recién nacidos por ser mujeres, amparándose en la necesidad de priorizar contar con ejércitos más numerosos, y manteniendo la población femenina dentro de lo estrictamente necesario; no representa solo un resabio anacrónico de culturas perimidas, sino que aún hoy en algunas culturas orientales, ante la necesidad del control de natalidad por las enormes dificultades que provoca la superpoblación, se sigue priorizando el nacimiento de varones a través de sofisticados estudios que permiten determinar el sexo del feto en las primeras semanas de gestación.
Esta cultura que jerarquiza el sexo masculino, y que perdura en el ideario de algunas naciones del mundo; en Argentina y gracias al cambio de políticas de Estado bajo las banderas de la IGUALDAD, la INCLUSIÓN y el más estricto sentido de JUSTICIA; se ha provocado profundos cambios en la vida social de los argentinos, los que tienen su correlato en la LEY, como continente y expresión de la extensión de derechos.
La última instancia de la VIOLENCIA DE GÉNERO, la constituye el Homicidio de mujeres, ya sea por quienes mantenían con la víctima una relación, como por quienes cometen el delito aprovechando la presunta superioridad masculina, o por tal motivo.
Este fenómeno que se había multiplicado exponencialmente en los últimos tiempos, como última estación de una violencia espiralaza, no encontraba en la legislación penal un adecuado correlato sancionatorio; reservando de manera arbitraria la pena de prisión perpetua solo para el homicidio cometido cuando mediaba un matrimonio y excluyendo no solo las situaciones de mera convivencia o noviazgos, sino también el cuando el odio misógino era el móvil, o la mera condición de mujer.
Las nuevas figuras penales y la aparición del femicidio como agravante del homicidio han reparado esta deuda legislativa histórica y transformado para siempre la forma de abordaje del fenómeno de la violencia de género.

El nuevo art. 80 del Código Penal:
La anterior redacción del inciso primero del art. 80 del Código Penal decía: “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua, pudiendo aplicarse lo dispuesto en el artículo 52, al que matare: 1) a su ascendiente, descendiente o cónyuge, sabiendo que lo son”.
De tal modo, el agravante del homicidio en la relación de género solo operaba cuando la víctima era “cónyuge” del agresor; es decir necesariamente debían estar vinculados mediante la celebración del matrimonio civil. Quedaban excluidas del agravante aquellas relaciones que a pesar de tener la dinámica familiar de un matrimonio y un plazo de convivencia quizás de más años que un matrimonio, no habían celebrado el Acto Jurídico matrimonial; por lo que para nuestra legislación, la muerte de uno de los cónyuges a manos del otro, se trataba de un homicidio “simple”.
La reforma introducida por la Ley 26.791, sancionada por la legislatura el 14 de noviembre de 2012, ha modificado este inciso ampliando la hipótesis para aquellas situaciones antes excluidas. La nueva redacción dispone una pena de reclusión o prisión perpetua, para quien matare a su “ascendiente, descendiente, cónyuge o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no violencia”.
Así pues, se han receptado todas aquellas relaciones sentimentales que pese a no constituir un ligámen matrimonial, vinculan desde lo afectivo de igual forma y merecen idéntico tratamiento punitivo.
La recepción legislativa de la problemática de las muertes motivadas en la condición o el género, transformó también el inciso cuarto de dicho artículo.-
El antiguo artículo 4º decía: “por placer, codicia, odio racial o religioso” receptando el agravante de la motivación subjetiva. Esta calificante del homicidio se fundamenta en que el agresor determina su ansia de matar, simplemente por el odio hacia una determinada raza o religión, sin importar quien es esa persona; por el solo hecho de pertenecer a esa etnia o credo.
El génesis de ésta agravante se encuentra en la “superioridad” que el agresor entiende que ostenta sobre razas o religiones sobre las que tiene el poder de disponer, inclusive de su vida.
La reforma identifica esta estructura de pensamiento también en quienes consideran a determinadas personas como “inferiores” por el género o su elección sexual.
Así pues, el nuevo inciso cuarto está redactado así: “por odio racial, religioso, de género o a la orientación sexual, identidad de género o su expresión”.
La amplitud de móviles homicidas se concentran en denominadores comunes como la “Intolerancia” y la “discriminación”, dando contenido a la verdadera expresión de ese insano sentido de superioridad.
Esta reforma del Código Penal, sumado a la “Ley de Violencia Familiar”, la creación de la “Unidad Judicial de la Mujer”, no solucionan un problema arraigado cultural y educativamente en muchísimos hogares, en donde la violencia continúa siendo un lenguaje cotidiano.
Pero este cambio legislativo significa indudablemente un síntoma de madurez colectiva; como también lo demuestra el enorme acompañamiento que la marcha tuvo en distintos puntos de nuestro país, llegando a tener una importante manifestación en nuestra querida ciudad de La Falda.
El enorme orgullo de ser testigo de los más importantes cambios en materia de derechos que ha experimentado nuestro país en muchos años, es lo que ha motivado este humilde aporte, desde mi condición de abogado, pero fundamentalmente como protagonista de una sociedad que ha cambiado para siempre, que ha reconocido el problema de la VIOLENCIA como propio y asumió con valentía el desafío del cambio.-
Por ello, agradecer a todos y cada uno de los que con su aporte cotidiano permiten que la IGUALDAD DE GÉNERO sea una realidad, que los violentos sean cada vez más severamente castigados, para que el enunciado sea una verdadera realidad… NI UNA MENOS… NUNCA MENOS…

Marco Valentini



Marchamos por ”Ni una menos“…y soportamos una más


Me veo en obligación de realizar estas líneas debido a la cantidad de personas que acudieron a la convocatoria del día 3 de Junio “Ni una menos” en la ciudad de La Falda. Estas personas me expresaron que no habían visto la presencia de la representación Ce.Pro.Fa. y que escucharon desde los medios la idea de dos marchas paralelas en esa concentración.

Desde quienes hacemos el Ce.Pro.Fa. decidimos, al momento de la convocatoria, que nos encontraríamos en el reloj cucú de La Falda para acercarnos a la Comunidad Regional. Esto último motivado a que el 8 de Marzo de 2013 se realizó un reclamo con pedido de políticas públicas de género a dicho organismo. En aquella oportunidad informamos de ocho (8) femicidios ocurridos en el Departamento Punilla (Cabe acotar que aún no habían sucedido los dos casos de la ciudad de Cosquín). Los mismos Intendentes y Jefes de Comunas, que se rasgan las vestiduras en defensa de la mujer censurando toda violencia que apunte al género femenino, jamás se expresaron en ese espacio Institucional ni mucho menos plantearon la necesidad de encontrarle un principio de solución a esta problemática como así jamás convocaron a un llamado de trabajo en conjunto por la violencia familiar. Parece ser que la visión de que una localidad puede hacer algo, ante esta temática, es totalmente equivocada. Es imperioso el compromiso de varias localidades para hacerle frente a este flagelo, que ya lleva en Córdoba 8 mujeres muertas en lo que va del año.

También quiero remarcar que no fue un evento “autoconvocado”. Se realizó una convocatoria por las redes sociales el día 20 de mayo del corriente y a medida que fueron confirmando la presencia se virilizaba la misma. Fue por eso que los vecinos y vecinas y los medios de comunicación fueron adhiriendo e invitando, dándole a la convocatoria una difusión masiva.

Luego el municipio de La Falda adhirió a la convocatoria y le dio una organización y un cierre de acto, en donde hablaron funcionarios que no hicieron faltar las promesas de abordar la temática, imprimiendo un oportuno rasgo político.

Asimismo el Ce.Pro.Fa realizó lo que habíamos organizado para hacer, por eso se habla maliciosamente de dos marchas. Ese día, cuando regresábamos de la Comunidad Regional, nos acercamos a la intersección de la Avenida Edén con la diagonal San Martín, mas nos vimos sorprendidos ante la rapidez en que el encuentro fue disuelto a diferencia de cómo ocurrió en otras localidades ante convocatorias de igual fin.

Quiero agradecerles a las mujeres y los hombres que se allegaron junto a sus hijos e hijas, madres y hermanas. Quiero también agradecerles a las Instituciones que trabajaron denodadamente por ese evento sin que sea el objetivo de la entidad. Hago mención a la Junta de Historia Municipal, que se encargó de sensibilizar y estimular la participación del reclamo como así la presencia inestimable de sus honorables integrantes.

Entre los que no comprendieron la convocatoria fueron los miembros del Partido Obrero presentes. Personalmente le solicité a su dirigente que no asistieran con banderas partidarias mas ignoraron mi pedido generando malestar entre quienes nos encontrábamos en ese sector. La contracara y el ejemplo partió de los militantes y dirigentes de Unión por Córdoba, del Frente para la Victoria y del Vecinalismo, dejando por sentado que el reclamo de los femicidios merecen el respeto de todos los partidos políticos.

Es lamentable que el partido gobernante no haya comprendido la consigna de la convocatoria y haya usado la misma para sacar rédito político: Expresan que les interesan políticas públicas locales para intervenir en la violencia contra la mujer mientras que ha estado llevando adelante un hostigamiento sin límites y de múltiples maneras hacia nuestra organización y hacia quienes en forma ad honorem trabajamos en el Ce.Pro.Fa.

Desde hace un tiempo desde el Desarrollo Social Municipal se cuestiona y/o se maltrata a ciudadanas que, derivadas de nuestra organización, se acercaban a esa cartera con específicos reclamos. Esto motivó, como estrategia para que estas mujeres fueran atendidas como se merecen, la sugerencia de que fueran como “cosa de ellas” “sin nombrarnos”, es decir que el Ce.Pro.Fa. se tiene que INVISIBLIZAR. Tal es el punto de maltrato y discriminación del que somos víctimas por parte del partido gobernante, que somos la única Organización a la que se le negó la eximición Municipal, a pesar que la Carta Orgánica lo garantiza.

¿Qué van a decir? ¿Acaso dudan de que realicemos actividades comunitarias? ¿O acaso dudan de nuestra capacidad jurídica? De ser así, simplemente con levantar un teléfono y preguntar en la Dirección de Personas Jurídicas “si estamos al día administrativamente”, se resuelve. Realmente no se detuvieron a pensar, que si el Ce.Pro.Fa. mantuviese alguna irregularidad como organización, cómo es que el Gobierno de la Provincia de Córdoba nos permitió participar del Programa CONFIAMOS EN VOS, en donde se capacitó a 296 jóvenes y se nos confió el pago de los facilitadores durante el 2014. Si el Ce.Pro.Fa. acarreara alguna irregularidad como organización, cómo es que el Ministerio de Justicia de la Provincia de Córdoba nos permite realizar las Mediaciones, cómo es que el Ministerio de Desarrollo Social Provincial nos atiende y delega los reclamos y solicitudes y cómo es que la Legislatura de La Provincia de Córdoba nos permitió presentarnos en dos Audiencias Públicas Provinciales como Entidad Representativa.

Es evidentemente obvio que nuestros continuos reclamos molestan. Desde el Ce.Pro.Fa. entendemos el sentir y el pensar de lo que hace falta a nivel local o creemos se hace mal.

Para finalizar dejo asentado que, si fue equivocada la postura de irnos hacia la Comunidad Regional y no quedarnos en la Avenida Edén el día 3 de Junio, oportunidad de la convocatoria Ni una menos”, yo soy responsable de la decisión y mis compañeros/as, tienen mi renuncia a su disposición.

Y al Sr. Intendente de La Falda le expreso que si quiere comenzar a trabajar la violencia hacia la mujer, debería de dejar de ejercerla contra una humilde Institución que orienta, acompaña y asiste a las mismas y a sus familias en múltiples áreas de sus vidas.

María Karina Lucero
Presidente
Fundación Centro de Protección Familiar



Un día para la reflexión


Es casi la medianoche y aún sigo profundamente conmovida por lo vivido en el día de hoy, 3 de junio de 2015. Debemos recordar esta fecha, porque será histórica. Miles y miles de mujeres en todo el país, y en algunos otros países también, movilizadas por un sentimiento común, por un masivo pedido de respeto, saliendo a manifestarnos en defensa propia.
De todas maneras persiste en mí una sensación ambivalente: por un lado orgullo por la valentía de mis compañeras de género que ganaron las calles al grito de NI UNA MENOS, por el abrazo gigante que nos dimos mujeres de todas las edades y todos los contextos sociales; pero por otro lado casi vergüenza porque en el siglo XXI tengamos que salir para decir que somos PERSONAS, y como tales merecemos que se nos considere.
A veces pareciera que hemos retrocedido más de 500 años, cuando se quemaba a las mujeres por BRUJAS (en realidad por ser librepensadoras), y tenemos que salir a manifestarnos para pedir que no nos sigan matando??? Como dice León Gieco: “cinco siglos igual”. Para las mujeres parece ser así. Y ni hablar de los niños, que terminan siendo simples elementos de venganza para castigar a la mujer donde más le duele, donde le produce un sufrimiento mayor que su propia muerte.
Y todo esto también me merece una reflexión acerca de los hombres: algunos nos acompañaron, no muchos debo decir, pero sepan que es a ellos a quien va dirigido este mensaje mayoritariamente. A los que se creen machos, porque maltratan a personas físicamente más débiles, y no se dan cuenta que lo que hacen es una cabal demostración de su impotencia, de su poca hombría, y aunque se defienden “corporativamente”, deberían recordar que están en este mundo porque una mujer así lo quiso.
Ojalá que esta enorme manifestación sirva para reflexionar, porque más allá de todas las leyes que existan o que se vayan a promulgar, lo fundamental es que tratemos de generar conciencia, de cambiar aspectos naturalizados en nuestra cultura, que estemos todas más atentas a las constantes faltas de respeto de que somos víctimas las mujeres día a día, y que NUNCA aceptemos esto como normal.
En definitiva, NI UNA MENOS asesinada, quemada, golpeada, maltratada, abusada, cosificada, usada como mercancía, extorsionada, y podría seguir mucho más… pero BASTA! No queremos ser mejores ni peores, ni estar detrás o adelante, queremos ser iguales ante la ley. Es mucho pedir???

Amelia S. Scaparoni
ameliakuky@gmail.com



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