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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

lunes, 17 de noviembre de 2014

¿Todo es política? ¿La Solidaridad, la Caridad, Lo Público, todo?

La pregunta surge desde la cotidianeidad, donde todo acto humano trascendente, da lugar a pensar o quizás sea así, un acto político. Las definiciones que tenemos en mente o en los “buscadores” o diccionarios pasan de ”hacer lo posible, allí donde se está, con los recursos que se poseen en bien de la sociedad”, “ejercer el poder buscando un fin trascendente”, “todo quehacer ordenado al bien común”, “promover la participación ciudadana, que posee la capacidad de distribuir y ejecutar el poder según sea necesario en pro del bien común”. Al participar de una inauguración en un Hospital de espacios dedicados a mejorar la calidad de la los servicios que se prestan, acompañamos con firmes fundamentos y coherencia, una larga concatenación de esfuerzos en pro de la salud pública, a la que tienen acceso todos los vecinos, aunque en la práctica, los que más la utilizan son quienes carecen de una cobertura social. Es un acto político de alta significación sanitaria. Si nuestra concurrencia luego es mediatizada y aparenta una adhesión a un sector político, algo que a diario se da en la vida ciudadana, lo correcto es contar la historia completa, que ya fuera adelantada en una nota de ECOS. Celebramos una inauguración y solicitamos otra, ya que si bien, el ambiente en el que se atiende a un niño o niña es muy importante, el reconocimiento del trabajo profesional, tanto por la calidad científica, técnica, ética o humana, ya sea en una carpa o en un acogedor consultorio, con pinturas que realzan el deseo de brindar bienestar, es asimismo de suma importancia. Lo público se puede definir “como el espacio de conocimiento y reflexión de la sociedad sobre sí misma y de las propuestas y acciones colectivas que tienden a mantener o alterar el estado de cosas vigente en toda la sociedad, o en sectores particulares de la misma”. La vida pública se enaltece con la plena vigencia de las instituciones democráticas, tiene por lo tanto, un profundo sentido político.
La Falda día a día pero especialmente los fines de semana, tiene alguna actividad solidaria. Esta puede ser a pequeña o gran escala. Solidaridad, usando las mismas fuentes de información sería “la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles”. Una situación de enfermedad es lo más común”. Algunas son tan importantes que ocupan un lugar especial en los medios masivos de comunicación (MMC). A nivel nacional e internacional por el traslado de un paciente o la compra de un insumo extremadamente caro. No siempre se dan a conocer. Me llamó la atención que en ningún MMC, se mencionara el gesto de Venezuela respecto a Palestina. 100 estudiantes de esa nacionalidad llegaron a Caracas becados a la Escuela Latinoamericana de Medicina como parte de un contingente aún mayor, de 1000 aproximadamente. Podrían haberse formado en otro país, su conflictivo y usurpador vecino el propio estado de Israel, posee una de las mejores escuelas del arte de curar y sus avances científicos son destacados permanentemente. Pero fue la República Bolivariana de Venezuela, que en los MMC de nuestro país solo es mencionada por la elevada inflación que compromete su economía, la que tuvo el gesto solidario. De la guerra que se vivió tanto en la Franja de Gaza como en Israel, del lado palestino hubo unos 2100 muertos en su mayoría civiles, de los cuales 429 eran niños y niñas y más de 10.000 heridos graves de los cuales 2.744 fueron niños. UNICEF, considera que unos 400.000 niños quedaron con síntomas psicológicos, estrés, pesadillas, depresión, lo que se conoce como “estrés pos trauma”. Del lado israelí considero que también la guerra dejó sus secuelas, ya que no fueron pocos los misiles que cayeron en su territorio. Será estos nóveles colegas quienes asumirán la tarea de reparar la salud dañada y es de espera que la causa de la paz se imponga, la comunidad internacional termine su rol de “observador” y se cumplan resoluciones de la ONU para evitar otra masacre. La solidaridad es política, y de la buena.
En la Voz del 8/11/14 leemos asombrados esta novedad: “Deje ese plato ya mismo”, le exigió el oficial de policía a Arnold Abbott, un hombre de 90 años que el domingo pasado les estaba dando de comer a indigentes en una plaza de Fort Lauderdale, una importante Ciudad del sur de Florida, cerca de Miami”. Y continúa el relato “Este balneario exclusivo es una de las últimas ciudades estadounidenses que aprobaron leyes que prohíben alimentar a indigentes en lugares públicos, como así también normas que permiten incautar bienes de los sin techo o que les prohíben acampar en zonas públicas”. ¿La caridad es política? Que se entiende por caridad desde un punto de vista laico: “Actitud solidaria con el sufrimiento ajeno”. “beneficencia, limosna, solidaridad”. Por un lado se pone de manifiesto un tema poco mencionado en los MMC, en la primer potencia del mundo la crisis es real y afecta a los pobres tanto como profundiza la brecha de inequidad. Algo semejante ocurre en gran parte de los países de Europa. El mismo Papa Francisco le mencionó a un grupo de argentinos su preocupación por las carencias que sufren los niños y jóvenes especialmente en el sur de Italia. Y desde España tenemos noticias más frescas por las familias que continúan regresando, algunas que se quedaron sin casa y todavía con importantes deudas a pagar. Cuando les indico a sus niños las vacunas correspondientes para su edad y que aquí son gratuitas, me mencionan que allí tuvieron que pagarlas. Creo que el rol de estado, es fundamental en pro de una sociedad más justa, más equitativa y que la caridad, emerge como lo que realmente es, un acto solidario que persistirá en el tiempo mientras continúen las condiciones que le den sustento: hambre de nutrientes, de afecto y siempre de justicia social. Si es política, la decisión de prohibirla.
Recibo una invitación del Dr. Carlos Vicente para participar en un encuentro en la Confitería Scala denominado: “batalla cultural y políticas de inclusión”. Al Dr. Vicente lo conozco desde el reinicio de la vida democrática y luego por nuestra participación en el espacio del Partido Nuevo. Actualmente está a cargo de la delegación Córdoba del AFSCA. La primer oradora fue una residente de La Falda y que está a cargo del ANSES Córdoba, Maia Martinich que mencionó los logros de la Asignación Universal por Hijos, lo que me dio lugar para luego consultar la posibilidad de profundizar su implementación desde el punto de vista de la salud en procura de identificar y proveer mejor atención a niños en situación de vulnerabilidad psicosocial. Luego tomó la palabra el Dr. Eduardo Garbino Guerra quien de entrada puso en duda el mismo nombre que se le dio al encuentro por su connotación bélica: “batalla”. -En medicina aclaro se usan con frecuencia expresiones del mismo origen como “impacto”.- Luego se explayó sobre como avanza el juicio por el robo al Museo Ambato y la próxima inauguración de las reparaciones fruto de un aporte de $ 5.000.000 por parte del estado nacional, cuya administración aseguró ha sido extremadamente prolija. -La relación entre nuestros antecedentes antropológicos e históricos respecto de los pueblos originales y los actuales habitantes de La Falda y de Punilla me dio lugar a mencionar que un 60% de nuestros niños al nacer presentan en su espaldita la llamada “mácula mongólica” común a la de todos los originarios de América que emigraron desde Asia a través del Estrecho de Bering. Yo la llamo “mancha del orgullo racial”. Creo que ayudar a reconocerse como pueblos originales y compenetrarse de tan rico acervo cultural, sería una tarea de valor por parte de quienes asumen la terea en la nueva etapa del museo, tengan toda la amplitud y pluralidad necesaria-. Finalmente al Dr. Vicente lo consulté por los efectos en la salud poblacional de los contenidos de la TV: violencia, sexismo, consumismo, etc. En especial mi preocupación por la publicidad que reciben los niños en los canales de cable para ellos (no Pakapaka precisamente). La respuesta es que los contenidos, legalmente, no se pueden tocar. Que son los ciudadanos y sus representantes o las organizaciones comunitarias las que tienen que hacer oír su voz. En definitiva, lo público, lo solidario, lo caritativo, los silencios, las prohibiciones, las promociones, lo que digo o lo que callo, todo tiene un sentido político. Cuanto es por el bien común y cuanto por nuestro propio bien, es algo que el lector de Ecos, deberá juzgar…políticamente.

Benjamín Malamud

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