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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 27 de junio de 2014

La globalización multicultural del fútbol

Por Alberto E. Moro

Reflexiones sobre el Mundial de Brasil 2014


Transcurría en 1930, en un Uruguay fervorizado en el que ganaba el equipo local, el primero de los famosos “Mundiales” de Fútbol, prefigurando lo que llegarían a ser hoy: el gran espectáculo que apasionaría a multitudes de fanáticos en todo el planeta. Junto a los Juegos Olímpicos, de los cuales quizás sean una derivación puesto que comenzaron más de tres décadas después, son los dos acontecimientos deportivos a los que podríamos llamar “el espectáculo más grande del mundo” pues no hay, sintetizando prácticamente, ninguna otra cosa que mueva a tanta gente sobre la Tierra. Las estadísticas muestran que en Argentina, durante el Mundial de Sudáfrica 2010, sus alternativas fueron seguidas por el 77% de la población, lo cual es impactante, considerando que los fanáticos declarados de este deporte son tan solo el 44%. (1) Y esto sucede en casi todo el mundo, excepto algunos países como Canadá, Suecia y Australia, en los cuales sólo un 6% de la gente han visto, leído o escuchado algo referido al Mundial (2).
Siendo más sencillo que las olimpíadas pues se trata de un solo deporte, o quizás por eso mismo, es aún más convocante que aquellos en público y practicantes, pues se trata de un juego sin sofisticación en el que solo hace falta un terreno llano y un objeto esférico con el que pueden “jugar” muchos. Y ese objeto, cuya única condición básica es su esfericidad, hasta puede ser confeccionado con medias viejas y trapos, como este cronista ha visto tantas veces. Pues –sepan ustedes, pues ya quedamos pocos de los que lo vivieron- hubo un tiempo en Argentina en el que solo los niños de familias ricas tenían la posibilidad de poseer una auténtica pelota de fútbol, que era de cuero y cerrada con tientos que lastimaban la piel al cabecearla. Y, agregamos, si se mojaba incrementaba su peso de tal manera que cabecearla era como recibir unas trompada de Myke Tyson.
Hace años, era muy raro encontrar en la integración de los equipos representativos nacionales a jugadores no nacidos en el país. Y esto ha cambiado, convirtiéndose en un auspicioso signo de integración multicultural, un sueño que hasta ahora ha demostrado ser bastante utópico en lo masivo, pero que se da en éstos enclaves sociales opulentos donde ningún derecho humano básico está ausente sino que, por lo contrario, se mueven cifras siderales contantes y sonantes. Quizás sea éste el problema: mientras no se solucionen la desigualdad, los odios, los enfrentamientos y el fanatismo, será difícil lograr la integración social de todos los seres humanos.
Lo cierto es que, repasando la formación de los equipos participantes en este Mundial de Brasil 2014, constatamos que de los 23 jugadores entre suplentes y titulares que lleva cada país, un gran porcentaje son de origen extranjero, algunos nacidos en el país y otros no, aunque después en algún momento se hayan nacionalizado para representarlo. Lo que antes eran rasgos étnicos reconocibles y uniformes hasta cierto punto en cada equipo según su proveniencia, ya no lo es hoy. Lo más visible es hoy la presencia de jugadores de origen africano, aunque tengan apellidos locales, como es el caso de Balotelli (Italia). La mayoría de los equipos de Europa, Norteamérica y Sudamérica tiene en sus equipos a alguien de piel negra o mestiza (va de suyo que elimino el calificativo “raza negra” adrede, por improcedente), salvo en Argentina, donde la enorme proporción de esclavos negros que hubo en épocas pretéritas desapareció “misteriosamente”.
Los talentos deportivos del fútbol son reclamados por los promotores de este negocio gigantesco y hoy se hallan dispersos por el mundo. Incluso, en muchos conjuntos nacionales hay integrantes nacionalizados, no nativos del país al que representan en el campo de juego. Lo cierto es que se ha globalizado el “mercado” del fútbol, y por si alguien necesita pruebas al respecto, aporto la siguiente estadística personal: de los 32 países participantes en este Campeonato Mundial, solo uno (Rusia) tiene en su equipo sólo jugadores que lo hacen en clubes de su país, mientras que todos los demás, recuperan sus jugadores que están jugando en el extranjero en una proporción más que considerable, lo cual es un claro indicio de la globalización mundial del fútbol.
Obsérvese la notable estadística personal, que aporto sin haberla visto en ningún medio, referida a cuántos jugadores de cada selección son “importados” desde clubes extranjeros, de los 23 millonarios (y no porque sean de River) entre titulares y suplentes que integran cada una de ellas: Argelia (23, todos), Bélgica (22), Ghana (22), Uruguay (22), Bosnia (22), Costa de Marfil (21), Camerún (21), Argentina (20) Croacia (20), Nigeria (20), Colombia (19), Chile (18), Brasil (17), Corea (17), Francia (16), Australia (16), Suiza (16), Ecuador (15), Portugal (15), Honduras (14), Costa Rica (14), Grecia (14), Estados Unidos (13), Japón (12), Holanda (11), España (9), Irán (8), México (7), Alemania (6), Italia (3), Inglaterra (1), y Rusia (0, ninguno).
Otro aspecto que hace que desde mi punto de vista se constate la globalización del Fútbol, y en el que tampoco nadie parece haberse fijado, es el de que muchos de los equipos participantes en el Mundial tienen Directores Técnicos extranjeros: Camerún (alemán), Chile (argentino), Australia (griego), Colombia (argentino), Grecia (portugués), Costa de Marfil (francés), Japón (italiano), Costa Rica (colombiano), Ecuador (colombiano), Irán (portugués), Estados Unidos (alemán), Rusia (italiano), y Argelia (Bosnio).
Especulando sobre las cifras y datos que anteceden puede cada uno de los lectores llegar a interesantes suposiciones o incluso conclusiones, sobre la riqueza de los países, la difusión y organización del fútbol en cada uno de ellos, la universalización de los conocimientos técnicos, la desaparición de las diferencias entre la “cultura” futbolística tradicional de los países. Y saber, por ejemplo, que ya no hay “paternidades”, ni ingenuidades en ninguno de los equipos. Hoy, todos están técnicamente informados y son peligrosos, lo cual hace muy difícil predecir quienes podrían ser los eventuales ganadores. Un capítulo aparte susceptible de llenar varios tomos y que no abordaremos aquí aunque lo mencionamos pues está relacionado con la globalización, es el de las formidables ganancias y colosales negocios que diversas entidades dirigenciales y comerciales que no hace falta nombrar realizan a la sombra de esta apasionante actividad humana.
Si vamos un poco más allá pour épater les bourgeois (3), como diría un artista francés de otra época, ¿hasta qué punto es lícito considerar a Lionel Messi como “futbolista argentino”, cuando fue llevado a España desde muy niño y formado futbolísticamente allá, en un club español?
Una curiosa encuesta on line (YouGov), publicada en The New York Times, da como resultado que Argentina, Estados Unidos e Irán, son las tres selecciones “más odiadas”. Para pensar. ¿Por qué será? Los lectores tienen la palabra…
Por último, y en tren de reflexionar sobre algo que se ha denominado “una pasión argentina” (aunque es un invento de los denostados ingleses), me parece oportuno comentar que no solo hay un cierto infantilismo en gran parte de nuestro pueblo, en el que personas grandes, con la supuesta experiencia de una vida consumada, hacen una cuestión de vida o muerte con los resultados partidarios del fútbol, olvidando que no es más que un juego… ¿Será cierto que es una guerra sublimada? ¿Será por eso que cuando hace un gol nuestra selección les da un ataque de patriotismo y sacan las banderas, los gorros y las escarapelas? Según cuenta un argentino que un buen día fue de visita a Chile, al ver tantas banderas agitándose por todos lados, preguntó al taxista si la selección había ganado algún partido, a lo que éste contestó: “No, hoy es nuestra fiesta patria.”
Ya cerrando, me viene a la memoria un excelente escrito humorístico de un diario de Córdoba, en el que se argumenta que “Colón fue el primero en afirmar que el mundo era redondo, aunque nunca llegó a saber lo acertado que estaba…” (4) Redonda es, según parece, también la “Brazuca” el objeto detrás del cual todo el mundo corre en estos días del Siglo XXI….

(1) Diario La voz del Interior, Suplemento Económico, 15/6/2014
(2) Diario La Nación, pág. 16, Sociedad, 16/6/2014
(3) Para espantar a los burgueses.
(4) Diario La voz del Interior 15/6/2014, Suplemento Humor con Voz.

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