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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 28 de marzo de 2014

Correo de Lectores - Gorilón Peronofóbico responde

Sr Director de Ecos de Punilla:

Ante todo, Sr. Director, deseo felicitar al Sr. Héctor R. Mendoza por haber sabido plantear su discrepancia con mis argumentaciones en un tono elevado, sin hacer uso de las descalificaciones personales que he sufrido en ocasiones similares por parte de personajes que no vale la pena nombrar y que careciendo de ideas atacan a quien se atreve a expresarlas. Ambos, el Sr. Mendoza y yo, estamos ejerciendo el derecho constitucional de expresar nuestras ideas por la prensa, que debiera ser inalienable para gobernantes y gobernados, aunque lamentablemente no siempre es así.
Con respecto a que me he extralimitado al comparar al Presidente Perón con el genocida Hitler, acepto que pueda haberse sentido tocado, y hasta ofendido, lo cual no fue mi intención. Pero una relectura detenida y menos apasionada le hará ver que he utilizado la comparación únicamente para resaltar un aspecto: el de muchos gobernantes que llegaron al poder a través de las urnas para luego convertirse en déspotas antidemocráticos. Y todos ellos presentan una caracterización típica que siempre se repite: soberbia, personalismo exacerbado, mesianismo, peroratas interminables desde el balcón o el atril presidencial en cadena obligatoria para todo el país, propaganda intensiva pagada con los dineros públicos, persecución a los medios independientes, cooptación de la Justicia y el Congreso, organización de bandas juveniles ideológicamente manipuladas, discriminación agresiva entre amigos y enemigos, corrupción flagrante en su entorno obsecuente y servil y, siempre infaltable, el desconocimiento de los principios democráticos a favor de la voluntad omnímoda de líderes que quieren perpetuarse en el poder circunstancial y momentáneo que la ciudadanía les ha otorgado con su voto.
No considero en absoluto, en cambio, haberme extralimitado mencionando a Mussolini, cuyo “modelo” fascista fue directamente trasplantado a la Argentina en un calco casi perfecto. Perón vivió, internalizó y trasladó ese régimen a nuestro país después de haber servido como agregado militar en la Embajada Argentina en Roma durante la época de “Il Fascio”. Solo que a su regreso, lamentablemente, lo impuso en el campo virgen y desinformado de nuestro pueblo, casi en el mismo momento en que allá esa ideología naufragaba estrepitosamente. En Italia, la “marchita” infaltable, típica de estos modelos autoritarios, cantaba “A i nemici, il sasso in fronte, e a gli amici, tutto il cuor” (A los enemigos, la piedra en la frente; a los amigos, todo el corazón). Acá Perón escribía “A los amigos todo, a los enemigos, ni justicia” y decía “El día que se lancen a colgar, yo estaré del lado de los que cuelgan” (2/8/46) y “Por cada uno de los nuestros que caiga, caerán cinco de ellos” (31/8/55). Siempre se da con este tipo de mandatarios la división inconciliable de la sociedad, debido al avasallamiento de las normas constitucionales y las incitaciones a la violencia.
La “Carta del Lavoro” mussoliniana, se replicó perfectamente con la CGT única. Se cerraban los diarios y revistas, se perseguía y se encarcelaba a los opositores, se reemplazaba al escudo nacional por símbolos partidarios, y al Himno Nacional por la marcha peronista, y se adoctrinaba a los niños de las escuelas desde el primer grado en adelante con libros atiborrados de imágenes del líder y su esposa adornados con frases tales como “Perón, libertador de la República, Perón ama a los niños, papá, mamá, Perón, Evita”
(textual de la página 3 del libro de Primer Grado Inferior, “Evita”, Editorial Luis Laserre, Buenos Aires, 1952. Aprobado por el Ministerio de educación de la Nación).
Entre otras muchas que podría aportar acerca de los primeros gobiernos del General Perón, estas son algunas de las razones de mi peronofobismo. Con el agregado de haber “vivido” ese período con plena conciencia, a diferencia de muchos que hoy defienden lo que no sufrieron, porque eran muy niños o aún no habían nacido, siendo desinfornados a posteriori por una intensa actividad propagandística deformadora de la realidad que pretendió instalar a Perón como un demócrata, cuando en realidad fue un tirano. Quizás ése sea el caso de quien hoy está cuestionando mis afirmaciones.
Pero dejemos atrás el pasado remoto para analizar el pasado reciente y la actualidad. Si bien la bajísima calidad de nuestra democracia se debe también a la inoperancia, cuando no a la complicidad, de la oposición política, como bien dice el Sr. Mendoza, “el peronismo ha ocupado el gobierno nacional en reiteradas oportunidades”. Le agrego, para ser más exactos, que el peronismo gobernó 23 años de los 30 que lleva la democracia “recuperada”, casi el 80% del ese tiempo, y ya hemos visto con qué brillantes resultados. Por eso le cabe al peronismo la mayor responsabilidad y algo más, si consideramos que cuando gobierna lo hace con el autoritarismo, el desprecio a la Ley, la corrupción y el personalismo, y cuando no está en el poder se dedica a moverle el piso con su maquinaria política y sindical a quienes gobiernan, en lugar de colaborar para el bien de todos. ¿Ejemplos? Uno será suficiente: los 14 Paros Generales de la CGT peronista al primer gobierno post-dictadura, con el que tenían que haber colaborado por los innumerables y graves problemas que había que enfrentar.
Lo que tenemos hoy, como consecuencia de esa supuesta recuperación democrática en la que el peronismo gobernó la mayor parte del tiempo, es una sociedad partida en dos, escuelas ruinosas y una decadencias educativa sin precedentes en nuestra historia, una delincuencia organizada o espontánea de una ferocidad sin límites, una inflación económica galopante con índices falsificados, un extraordinario incremento de la pobreza y las “villas miseria”, un deterioro notable de los sistemas de salud pública, y una corrupción sistémica y planificada en todas las obras públicas, un indigno clientelismo con los necesitados mientras se subsidia a los ricos y poderosos, el vaciamiento de las Cajas Jubilatorias y las empresas del Estado, negocios gigantescos desde lo más alto del poder, el robo descarado y ostentoso de los funcionarios, el avasallamiento del Congreso y de la Justicia para imponer las conveniencias partidarias, y una obscena impunidad ante los obvios enriquecimientos ilícitos de toda la cúpula gobernante.
Todo ello en desmedro de la ciudadanía y pretendiendo, por añadidura, convencer al pueblo de que fue una “década ganada”. Lo fue, sin duda, para los ladrones del poder, en especial para los tres últimos gobernantes peronistas, que amasaron una fortuna incalculable desde su asunción al poder, siendo sobreseídos escandalosamente por uno de sus jueces corruptos, que goza de una infame protección presidencial.
Estimado Sr. Mendoza, adoptando el estilo de su carta al periódico, también yo me dirigiré a partir de este punto directamente a su persona, para preguntarle en primer lugar si usted cree honestamente que yo he faltado a la verdad en algunos de los párrafos precedentes, y en tal caso me lo haga saber.
También quiero hacer referencia a su expresión de que “Ser peronista es un sentimiento, y los sentimientos no deben traicionarse”. De eso se trata, precisamente. Con todo respeto por sus sentimientos, le digo que por eso el peronismo no es un partido sino un movimiento que responde a los sentimentalismos en boga, sin más principios que el oportunismo que permite llegar al poder con la derecha, con el centro o con la izquierda si es que esta clasificación es aún válida. ¿Cómo se explicaría usted que un mismo partido pueda gobernar hasta ayer nomás “con relaciones carnales” con el famoso y denostado “Imperio” como lo hizo el menemismo, y hoy privilegie los “abrazos eróticos” con el Castrismo y el Chavismo, dos regímenes totalitarios, anacrónicos, y acérrimos enemigos de ese mismo fantasioso Imperio, como hace la actual presidente? Ello solo es posible si no hay una ideología definida y una metodología clara, propios de un partido. Lo que hay en cambio, es una poderosa maquinaria electoral sin demasiados reparos éticos, cuyo único objetivo es hacerse del poder como sea, y lamentablemente en la mayoría de los casos, para servirse y no para servir. Ya lo hemos visto demasiadas veces para seguir cayendo eternamente en la misma trampa.
¿Le parece lógico y normal a usted, que después de haber tratado de emanciparse del peronismo y fracasar, las actuales autoridades (la misma banda ideológica terrorista que el Perón maduro echó intempestivamente de la Plaza de Mayo cuando asumió) y su verborrágica Jefa ocasional, hablen siempre enmarcados por las efigies de Peron y Eva, utilizándolos simbólicamente para así engañar al pueblo apelando a sus sentimientos?
¿No sería hora ya de colgar, las fotos, el bombo y la marchita, para sentarse a dialogar en igualdad de condiciones con los demás partidos y mirando hacia el futuro, en lugar de seguir machacando con el sistema que le ha hecho perder el tren de la historia a la Argentina, a diferencia no ya del gran mundo, sino de nuestros propios vecinos? ¿Acaso hay un Laguismo o un Bacheletismo en Chile, o un Sanguinettismo o un Tabaretismo en Uruguay, que quieran gobernar siempre? Modestamente, creo que es hora de arriar las banderas del pasado y entrar a formar parte de los países auténticamente democráticos, con alternancia en el poder, donde realmente el que gana gobierna y el que pierde ayuda, como debe ser. Y tirando todos para el mismo lado, buscando el bienestar general que es la sola justificación de la actividad política.
Vea, amigo Mendoza, cuando yo era chico, antes de que los avispados políticos de cualquier “ismo” vinieran a salvarnos, todos íbamos la escuela con nuestros guardapolvos blancos impecables, los maestros nos enseñaban que la Argentina era “el granero del mundo” y que el nuestro era “el país de la carne”. Hoy falta trigo y nuestros buenos vecinos uruguayos con su minúsculo territorio producen y venden más carne que nosotros. Y en educación estábamos delante de Italia y España y, por supuesto, de toda América Latina. En las escuelas no había bustos de nadie que estuviera vivo, generalmente solo de Sarmiento, San Martín y Belgrano. Ninguna calle, estación o provincia llevaba el nombre de un gobernante reciente. Ninguna bandera de La Cámpora. Solo la Argentina, el Escudo Nacional y el Himno que todos cantábamos. La única marchita era la Marcha de San Lorenzo. Era lindo, casi no había escuelas privadas porque las públicas eran una maravilla. Y había un gran respeto por los maestros, los políticos y la policía. Aprendíamos el Preámbulo de la Constitución de memoria, y con solo eso sabíamos qué clase de gran país era el nuestro. Usted por su edad, que deduzco del número de su documento, seguramente no conoció esa Argentina que muchos añoramos.
Celebro que nos hayamos dado este debate, porque ése es el camino, siempre que no haya posiciones irreductibles o fanáticas. Lástima que la intolerancia y la prepotencia impidan que lo mismo suceda en el Congreso Nacional. Fíjese, aunque seguramente ya debe haberlo observado, lo que ha hecho el matrimonio K con los preceptos republicanos de nuestra Carta Magna constitucional. Y lo han hecho en nombre del Peronismo que los puso en el poder. A esto, y a todo lo que antecede, se debe mi peronofobia.
Espero que comprenda mis ideas, aunque sus sentimientos le impidan compartirlas. Pero tenga en cuenta que el odio y el racismo son también sentimientos, los que motivaron a los nefastos regímenes europeos que no menciono para que no crea que estoy comparando. Espero también que coincida conmigo en que un país debe ser gobernado con criterios racionales bien meditados y no con acciones impulsivas dictadas por el sentimiento.
Por último, quiero dejar bien en claro que nunca tuve la “aviesa intención de agraviar, provocar, y distorsionar la historia” como en su carta supone. Salvo que usted prejuzgue que decir la verdad sea ofensivo y provocador. Y en cuanto a distorsionar la historia, eso es precisamente lo que se ha hecho en el movimiento político al que usted adhiere, y acerca del cual espero que algún día cambien sus sentimientos.
Le agradezco la oportunidad de intercambiar opiniones, poniéndome a su disposición para lo que estime oportuno; y saludándole muy cordialmente porque usted no es mi enemigo sino tan solo una persona que piensa diferente y lo expresa, con los mismos derechos con que yo lo hago.

Alberto E. Moro
La Falda, 20 de Marzo de 2014


P. D.: En cuanto a la pregunta que me hace el Sr. Mendoza referida a si no le quita valor a mi escrito Vivimos la zozobra de un revolución mundial, el mencionar “situaciones propias de la política nacional”, no lo veo así. Por el contrario, me parece muy natural que al observar lo que sucede en el mundo me haya preguntado qué lugar ocupará nuestro país en ese nuevo escenario que se viene. Es más, el que yo me haya preguntado en dicho texto sobre el papel que desempeñará la Argentina en el futuro, no se debe “al estigma del anti-peronismo que me consume”, según sus palabras, sino a la preocupación por el enorme descalabro que ha producido el gobierno peronista actual, sumado a las desprolijidades (para ser suaves) del Emirato Menemista.
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“No confundir con viejas antinomias personales”

Señor Director del "Semanario Ecos de Punilla"

D. Nicolás F. Heredia
Con atenta consideración.

Ref: Solicitar – de ser factible- su publicación en el espacio destinado a “Correo de Lectores”-

Trata de la publicación que con el título “Convocatoria de la Agrupación Peronista 17 de Octubre”” - se da a conocer en el semanario Independiente “ECOS” de Punilla número de 564 de vuestra Dirección.

Una sola vez vi al Sr. Moro y recuerdo – tal vez él ya no- al tomar un libro -como todos- en oportunidad de hacer la presentación del mismo en la Cooperativa de Agua de nuestra Ciudad, se me acercó y sin mediar un solo comentario me lo arrebató de las manos para volver a colocarlo en la mesa en que se encontraba. Obviamente debí retirarme avergonzado y sin entender tan grosera actitud.
Indudablemente y así como en aquella oportunidad, ahora, valiéndose de ese medio periodístico, vuelve a mostrar su animosidad –esta vez- no contra el Peronista, más bien, contra el Peronismo, omitiendo recordar que el peronismo es un sentimiento que nos enorgullece, que el General Perón fue elegido Presidente de los Argentinos en tres oportunidades, (1946/52, 1952/55 y 1973/74).
La mayoría del Pueblo de la Nación se expresó en cada oportunidad “democráticamente”, en elecciones libres, a través del voto secreto y poniendo de manifiesto su voluntad.
La venta de alimentos al exterior durante la guerra habían permitido en aquellos años, acumular importantes reservas de dinero, el que se utilizó durante el período 1946-1952 para: La compra de grandes empresas privadas, algunas de capital extranjero (Los ferrocarriles, los teléfonos, el suministro de gas combustible y la administración del Puerto de Rosario); Mejorar el nivel de vida de los trabajadores industriales; Realizar programas de ayuda social; Desarrollar la industria estatal e Impulsar el crecimiento de la privada (Nació la industria automotriz); Reequipar las Fuerzas Armadas y otros.
En el orden social se promulgaron leyes laborales sobre sueldos y salarios, Se estableció el aguinaldo y las vacaciones pagas; El régimen de jubilaciones y seguros y las indemnizaciones por despidos. Se crearon además, obras de beneficio social para protección de la salud de los trabajadores.
El 26 de Diciembre de 1945 la multitud que acompañaba a Retiro al Gral. Perón que iniciaba su campaña, entonaban una canción que es bueno recordar, pues en uno de sus versos decía “PERON NO ES COMUNISTA..PERON NO ES DICTADOR…PERON ES HIJO DEL PUEBLO…EL PUEBLO ESTA CON PERON.
Por otra parte, estimo que toda gestión encuentra dificultades y oposiciones, los opositores, tratan de capitalizar los problemas que quedan sin resolver, algunos solo buscan detraer lo positivo del Gobierno por distintas causas –no obstante es de reconocer- un grado de evolución cultural, económico y político ponderable cumplido durante el Gobierno del Tte. Gral .J. D. Perón, que ubica a nuestro País entre los grandes países del mundo.
No creemos merecer vuestras severas críticas, y le reitero que el Gobierno K actual no complace los sentimientos peronistas. Le propongo cuidar el pensamiento político constructivo de nuestros jóvenes con la verdad y no confundirlos con viejas antinomias personales, en beneficio de un futuro de paz que todos los argentinos deseamos.

Ramón Giménez

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