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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

jueves, 22 de abril de 2010

La Salud del Bicentenario

No es fácil desarrollar un tema relacionado con la conmemoración del Bicentenario, los 200 años de un grito de libertad- de un grito que como tal conmueve- sin emocionarse. Y fue y es grito, porque la gesta de patriotas latino americanos, trascendió pueblos y fronteras, y hubo que pelear, la gran guerra emancipadora se cobró la vida de miles de abnegados y valientes milicianos y soldados, eso significa dolor, mucho dolor, si lo que se pierde es la vida de padres, hermanos e hijos y desde el plural pasamos a la singularidad de esa ausencia irreparable en lejanos campos de batalla.
Pero era y como aún no ha concluido, digamos que es una guerra justa. Para unos pocos afortunados, era la oportunidad de liberar el mercado del monopolio ibérico. Para los pueblos oprimidos por el yugo de los virreinatos, la posibilidad de ser la patria grande, la reparadora del despojo- que describe E. Galeano en Las Venas Abiertas de América Latina- hacia los pueblos originales. Y también para las nuevas generaciones criollas, el fin de los privilegios de los colonialistas y de las aristocracias serviles.

200 años han pasado y el dolor de lo inconcluso se llama explotación, miseria, inequidad creciente entre el norte poderoso y nuestro sur y peor aún, las desigualdades en este mismo sur, pobreza que se expresa en muertes evitables si se tuviese oportuno acceso a servicios de salud, a un nivel adecuado de educación, a condiciones ambientales saludables y seguras y a una justicia distributiva de los bienes sociales que reconozca el esfuerzo del trabajo para acceder a condiciones de vida dignas.
Y como médico no puedo dejar de reflexionar en los esfuerzos que se hicieron en estos 200 años en pro de una salud pública que tuvo momentos de jerarquía moral equiparable a la de la gesta de los emancipadores. Viene en mi ayuda, un reportaje que le hicieran hace un año a un discípulo de Ramón Carrillo, el Dr. Floreal Ferrara, destacado sanitarista y humanista, dos veces Ministro de Salud de la Pcia. de Buenos Aires, que falleciera el 11 del presente mes.
Destacaba Ferrara que en la lucha por la independencia nacional, contar con laboratorios que permitan la autonomía frente al imperio, la creación de EMESTA Empresa de Medicamentos del Estado Argentino durante el primer gobierno de Perón, siendo ministro Carrillo, fue tan significativo como multiplicar varias veces el número de camas hospitalarias, tarea que el neo liberalismo, especialmente en la década del 90, se ocupó de revertir para privilegiar a los inversores privados y al negocio gerenciado de la salud. Fue Carrillo el que pronunciara esa advertencia que los médicos no deberíamos olvidar: “frente a las grandes enfermedades, los grandes microbios son una pequeña causa”.
Luego otro gesto emancipatorio se produce en el Gobierno de Arturo H. Illía, tan contundente y justo como que generó en el “establichment”, la conspiración que lo derrocó. Fue su brazo ejecutor fue un médico salteño, Arturo Oñativia con la Ley Nacional de Medicamentos. El imperio no podía permitir que un negocio tan redituable para sus empresas transnacionales, se le fuera de las manos y sus sicarios fueron los de siempre, aquí como con Salvador Allende en Chile, continuando la tarea de simular la independencia con fastuosos desfiles en las fiestas patrias y defendiendo en la cotidianeidad los sagrados intereses del neo colonialismo.
Y no podía concluir este breve recordatorio de algunas gestas que rodean desde el campo de la salud nuestro bicentenario nacional, sin incursionar en lo que acontece en nuestra responsabilidad local, para ser considerados continuadores de los ideales de Mayo. Porque cuidar la salud de nuestro pueblo es en gran medida, consolidar las bases de nuestro desarrollo como sociedad y garantizar el Derecho a la Salud de cada uno de los ciudadanos. Se ha firmado hace pocos días un contrato intermunicipal, garantizado con fondos públicos provinciales con una empresa de Emergencias Médicas. Lugo de 3 muertes evitables en Punilla, donde falló el sistema Provincial de salud en garantizar el Derecho que mencionáramos, se toma esta decisión, que se orienta a la asistencia en situaciones críticas, “la hora de oro”, que a veces son los 3 minutos que separan la vida de la muerte.
Decíamos en un artículo anterior (SILOS), que recursos no faltaban en nuestro Departamento. Que lo que faltaba era un modelo integrador de recursos públicos privados y sociales en procura de que tanto la prevención como la oportuna reparación y rehabilitación de los problemas que nos afectan médicamente. La atención pre hospitalaria y extra domiciliaria por si sola deja muchos espacios a cubrir. Solo mencionaré que es preferible construir una barrera en un precipicio que un Hospital en el fondo del mismo.
El mismo significado tienen los reductores de velocidad RV (Ej. lomadas como en Villa Giardino o badenes como Cosquín). Por supuesto espero que no se consideren RV, los pozos de la Avenida Ferrarini ni los de otras calles de la Ciudad. Cuidar al peatón tanto como al pasajero o conductor, nos evitaría el gran número de lesionados por eventos de tráfico.
Crear centros barriales de promoción de actividades recreativas, deportivas y culturales, alejaría a muchos niños y jóvenes de conductas riesgosas para su salud y su futuro, al igual que evitaría el sedentarismo que junto con otros hábitos poco saludables de vida, donde la sociedad de consumo hace su impronta, determinando la presencia de enfermedades crónicas en la adultez. (obesidad, hipertensión, enfermedades cardio pulmonares). El costo de cada día de internación en UTI ahorrado, amen del dolor de cada vida pérdida, justifican las inversiones públicas requeridas.
Contar con un Hospital municipalizado y que es el referente zonal de una población que flutúa según la estacionalidad entre 50 y 150000, con un personal estable, actualizado en conocimientos y con un ingreso digno, no es un tema menor en este enfoque si lo que buscamos es que la tarea pre hospitalaria tenga una continuidad exitosa.

Que el bicentenario sea un lugar de encuentro o reencuentro en pro de los más altos anhelos de quienes soñaron y lucharon por nuestra libertad, dependerá de cuanto hagamos hoy por el bienestar de nuestro pueblo y en especial de su niñez y adolescencia.
Esa es mi forma de sintetizar una sentida aspiración personal.
Benjamín Malamud

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