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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 9 de abril de 2010

La Falda necesita implementar un sistema alternativo de seguridad pública.

La seguridad pública se define en un contexto democrático como la situación política y social en la que las personas tienen legal y efectivamente garantizado el goce pleno de sus derechos. Ahora bien, en el contexto actual de las sociedades posmodernas o tardo modernas como también se las ha llamado, en las que las formas de vida cambiaron completamente, siendo uno de los aspectos principales de este fenómeno el retraimiento del Estado. Un signo característico de un nuevo orden en el mundo es el de las sociedades abiertas, fruto del avance vertiginoso de la ciencia y la tecnología que desarrollaron herramientas para posibilitar esos cambios que dentro de sus variados efectos permiten un flujo impensado en las comunicaciones, así la interacción de las personas gozan una nueva dinámica y con ello surge una nueva actividad protagonista gran impulsora de todo este fenómeno el “mercado sin fronteras”. El concepto de riesgo se internaliza en un mundo envuelto en una red de interdependencias humanas. El Estado ya no consigue garantizar la seguridad y el orden, aquel que nos permitía vivir con mayor certidumbre y por ende con menos miedos. Hoy la desconfianza se generaliza, produciendo lo que se ha dado en llamar el síndrome Titanic -1- un horror de caerse de la civilización y precipitarse a la nada, una nada desprovista de los ingredientes indispensable de la vida organizada y civilizada -2- Donde la verdadera amenaza no es el Iceberg si no el caos sobre la cubierta. Dicho esto diremos que seguridad indica ausencia de peligro, confianza en algo o en alguien, se define como un sentimiento intangible, es decir que se construye a través de una representación mental por y a través de la subjetividad de la persona en la que involucra intereses y deseos. Ahora bien, nos preguntamos cuál es el mecanismo que opera para que este sentimiento de inseguridad pueda ser percibido con carácter disímil y la vez tan homogeneizador. El miedo es un sentimiento que conocen todas las criaturas vivas, las personas comparten esa experiencia con los animales. En el caso de los humanos, ante una amenaza concreta su reacción oscila desde la huida a la agresión. Pero las personas conocen un sentimiento adicional, que los investigadores del miedo le han dado en llamar una especie de temor de segundo grado, es un miedo reciclado social y culturalmente y que se lo ha denominado Miedo Derivativo, es el miedo que se encuentra como sedimento de una experiencia pasada de confrontación directa con la amenaza, esto condiciona el comportamiento de las personas aun cuando ya no exista amenaza directa alguna para su vida o la integridad de su persona -3-. En función de este miedo derivativo el sentimiento de inseguridad nunca, en ningún país, es un mero reflejo de los índices de delito y guarda respecto a el una autonomía relativa: por lo general aumenta cuando se produce un incremento de la criminalidad, pero una vez instalado como problema social, no necesariamente desciende aunque las tasas de delito disminuyan.
En nuestro país las encuestas señalan que gran parte de población considera que la inseguridad es un problema importante, aunque ello no significa que vivamos atemorizados, en el caso puntual de nuestra ciudad encuestas conocidas en el marco del Plan de Desarrollo Integral de La Falda, señalan que los encuestados dicen sentirse seguras en esta ciudad., también si consultamos las estadísticas policiales locales sobre delitos cometidos nos podrán decir que estamos en cifras aceptables o que no se corresponde el índice delictivo a una situación alarmante de inseguridad. Pero como ya hemos visto la seguridad es algo más complejo, es una sensación de orden subjetivo pero que al mismo tiempo se sostiene en percepciones objetivas y reales, que se evalúa frecuentemente por estadísticas cuantitativas, y que ha merecido críticas por no ser lo suficientemente representativas. Es decir debemos ser prudentes en cuanto a estudios realizados y que responden a ese único método de medición del fenómeno, puede que no reflejen la verdadera dimensión del fenómeno estudiado, es por ello que se requiere de nuevos abordajes metodológicos, por ejemplo incorporar la variable que contemple la seguridad relacionada la actividad turística, como principal motor de crecimiento y desarrollo de nuestro pueblo. La inseguridad hasta el momento en nuestra comunidad ha circulado como un peligro en abstracto que sólo pueden dar cuenta de ella las victimas, los victimarios y aquellos que sufren sus daños colaterales. Podemos decir al respecto que distintos estudios internacionales han señalado que el incremento de la sensación de inseguridad afecta la calidad de vida, favorece el apoyo a las políticas más punitivas, contribuye a la deslegitimación de la justicia penal, promueve el consenso en torno a las acciones "por mano propia" y a la difusión del armamentismo. Es decir que las instituciones también cuentan cuando el temor al delito se extiende, la desconfianza a la policía, a la justicia. El temor al delito están fuertemente correlacionados; el sentimiento de inseguridad, el delito y la desconfianza a la policía se retroalimentan -4-.
Ante esta realidad nos cabe como vecinos preocupados y ocupados, pensar en una alternativa a los sistemas de seguridad hasta ahora conocidos en nuestro medio y a la vez que pueda insertarse como un componente más de la política de seguridad del gobierno de la ciudad, porque entendemos que las causas de la inseguridad son múltiples y variadas, que reconoce en lo social un factor gravitante que demanda de un abordaje integral, con políticas públicas sostenidas en el tiempo, y no de acciones aisladas efectistas o bien la negación del problema como ocurre frecuentemente. Se impone organizar los recursos materiales y humanos con lo que se cuenta, a fin de sistematizar un funcionamiento de la prevención, estrategia insustituible frente al problema de la inseguridad y herramienta clave para un desarrollo sustentable. La Falda en los últimos veinte años como centro turístico de importancia no ha operado cambios en materia de seguridad que le permita estar a la altura de su crecimiento demográfico y urbano, creemos que se sostiene en términos aceptables con la ayuda oportuna de los municipios vecinos y una geografía que hasta hoy juega a su favor. Es tiempo que asumamos las responsabilidades que nos corresponden de cara a un futuro que exige creatividad y capacidad para saber qué hacer y que no, para contrarrestar la incertidumbre que caracteriza nuestra era moderna. No se requiere de grandes erogaciones, sí de voluntad política para optimizar, refuncionalizar, reciclar todo aquello que nos permita con los recursos que disponemos, hacer eficiente la labor preventiva que contribuya al mejoramiento de nuestra calidad de vida. Diversas ciudades de nuestra provincia ante este problema ofrecieron soluciones alternativas a sus vecinos y a sus visitantes, ellos entendieron que la seguridad no era sólo responsabilidad de la policía o de la justicia, si no de todas las instituciones y de la población en general, por ello redoblaron su compromiso con la comunidad y desarrollaron acciones concretas, en tal sentido creemos conveniente la creación de una Patrulla de Seguridad Urbana Municipal en la ciudad de La Falda.-

Javier Armando Benavidez
Vecino de Barrio Parque Jardín
DNI 13513275
xavierarmando@live.com.ar

1, 2 Zygmunt Bauman Miedo Liquido
3,4 Gabriel Kessler El sentimiento de Inseguridad.

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