Nombre:
Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

jueves, 16 de octubre de 2008

Sin tetas ¿no hay paraíso?

Nora Gómez
Relatos y gestos de tres colombianas, entrecruzados a partir de la novela y serie televisiva Sin tetas no hay paraíso de Gustavo Bolívar.

Carolina Santana, el personaje de ficción copiado de la vida real
Una mañana, mientras el guionista Gustavo Bolívar Moreno filmaba en Pereira, un humilde barrio colombiano, su serie de televisión Pandillas, una niña de unos 14 años le preguntó qué tenía que hacer para convertirse en actriz. Él le recomendó estudiar y cuando averiguó por qué quería ser actriz, ella le contestó que debía ganar dinero para operarse y tener los pechos grandes que le permitieran conseguir un traqueto (narcotraficante) que la mantenga a ella y a su familia. El novelista se estremeció al constatar la visión que esta niña tenía de la vida y la secreta certeza de que lo que decía era verdad, por lo menos en el entorno de pobreza y marginalidad en el que ella vivía. "Es que mi hermana terminó el bachillerato y está lavando platos en un restaurante, mientras que las amigas de mi curso que se han retirado del colegio están ganadas. Algunas ya tienen moto, camioneta y sus casas son las más bonitas". Preocupado al ver que una niña estuviera pensando así de la educación - él tenía una hija de la misma edad - y más preocupado todavía que hubiera organizado su discurso de manera tan coherente, Bolívar regresó a su casa y su comenzó a escribir esta novela. Independientemente de lo buena o mala que sea, la serie generó un debate moral y ético que pone en el tapete, los nuevos fenómenos que el narcotráfico y la penetración de dinero fácil están generando en la sociedad latinoamericana, especialmente en los jóvenes, reclutando sicarios (casi niños asesinos a sueldo) y mujeres "prepagas" prostituidas desde niñas para que sus familias cuenten con la protección de los narcos.
Catalina Santana, la protagonista, asocia la prosperidad de las niñas de su barrio con el tamaño de sus tetas, ya que las tienen pequeñas como ella, deben resignarse a vivir con necesidades y a trabajar de meseras en algún restaurante de la ciudad. En cambio, quienes las tienen grandes, como Yesica o Paola, se pasean orondas por la vida. Por eso, su única meta es conseguir el dinero para implantarse pechos de silicona.

Marilyn, una de las actrices protagonizó un hecho que no es ficción
Como resultado del impacto que la serie le produjo, Marilyn Patiño - una de las amigas de Catalina en la ficción - decidió quitarse las prótesis que se había hecho poner a los 17 años, "la edad en que las niñas somos esponjas que nos dejamos inflar con los vientos de la moda y la necesidad de llamar la atención". Ella soñaba con ser cantante, modelo o actriz y sabía que para lograrlo debía transformar su figura nada protuberante. "Tenía el talento, las ganas, una cola digna y una cara bonita, pero me faltaba algo que a las famosas de mi país les sobraba". El tiempo le dio la razón porque después de implantarse, le llovieron ofertas para modelar, para inscribirse en reinados, para llegar a la televisión. Pero trabajar en la serie, produjo en ella un cambio radical. Confiesa que se angustió mucho cuando en un parque de Pereira donde se grabaron muchas escenas, se le acercaban muchachitas, a veces impúberes, a preguntarle cómo había que hacer para implantarse. "Me llenó de tristeza ver a tantas niñas interesadas en ponerse las tetas pensando que de esa manera iban a asegurar su futuro", dice con algo de tristeza esta actriz que decidió quitarse las prótesis que millones anhelaban con el único objetivo de volverse a encontrar consigo misma y demostrarle al mundo y a las niñas de su generación que Sin tetas sí hay paraíso.

Colombia: paraíso mundial de las cirugías estéticas
Esto es culpa de esa herencia maldita que nos legaron los narcotraficantes, que nos invitan a enriquecernos rápido y con el menor esfuerzo. Culpa también de los medios de comunicación que con su bombardeo de imágenes de mujeres de apariencia divina dejan la percepción en las niñas que para triunfar se debe ser linda y "estar buena", sin importar mucho el talento. Es un hecho que la juventud, especialmente la de los barrios populares, se ha sumergido en una loca carrera por encontrar el éxito a través de los manjares que su cuerpo pueda ofrecer. Marilyn Patiño

Adriana Ruiz, la abogada que incorporó la ONU en las telenovelas
Antes de ser nombrada Coordinadora de la lucha contra la trata de personas de la ONU, las telenovelas le parecían una lata pero cuando se popularizó Todos quieren con Marilyn, una serie que narra la vida de una prostituta colombiana en el extranjero, a esta abogada se le prendió la lamparita y trabajó con su equipo para difundir las leyes contra la trata de personas a través de las telenovelas. "La gente las ve cuando está descansando o relajada, se entretiene, sufre o goza con ellas. No se puede negar, las telenovelas son también maneras de comunicar”. Su proyecto de entreteducación aplica lo que en ciencia política se llama 'setear', es decir, instalar un tema en la agenda de los medios. Convenció a su jefe en la ONU, llamó al canal que producía la serie para apelar a su responsabilidad social empresaria y logró incorporar el Código Penal y los tratados de Naciones Unidas en la serie más exitosa de Colombia. El libretista Alberto Reyes aceptó que el actor Fernando Novoa fuera la voz de la funcionaria en la telenovela, los actores acompañaron la iniciativa y se habilitó una línea 0800 para que la gente contara historias. El esfuerzo se repitió en otra serie - 'Juegos prohibidos' - para prevenir el reclutamiento de jóvenes y niños por Internet. La iniciativa de Ruiz Restrepo - nombrada ciudadana del año en Cali – ha sido reconocida con el premio al Mejor Proyecto Audiovisual de Campo de la ONU, por alertar sobre la trata de personas, el tercer delito en ganancias en el mundo que involucra a 50.000 colombianos.

Ser alguien en la vida... no es creerse bonita o estar armado, sino estudiar y buscarse un trabajo honrado porque ni la plata es el paraíso ni para el paraíso hay atajos. Mensaje escrito por Adriana Ruiz Restrepo y difundido en TV por María Adelaida Puerta y Andrés Toro, actores principales de Sin tetas no hay paraíso.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio