Nombre:
Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 24 de octubre de 2008

25 años de Democracia

El advenimiento -haciendo referencia a los últimos 25 años- de la Democracia fue un avance gigantesco, no sólo porque es el gobierno del pueblo, cuyo espíritu proyecta hacer a todos iguales, sino porque la ciudadanía, en esa época, estaba literalmente desorganizada, dividida, confundida, reclamando justicia y ávida por elegir a sus representantes.
El hecho político quedará por siempre en las páginas selectas de la historia argentina.
A mi juicio, en esos años, la mejor definición fue la siguiente: ¨La Democracia es la parte ética de la política¨.
Pero conjeturo que no hemos creado los mecanismos suficientes para resguardarla, remozarla y tampoco la tutelamos como corresponde.
Hoy ya no es la referencia como en 1983 y esta percepción obedece por un lado, al hábito de ya detentarla, pero mucho más por lo obrado por algunos gobiernos, si bien legitimados por el voto popular cuyos estilos de conducir no siempre fueron los idóneos.
Todo atisbo de autoritarismo, de exclusiones y censuras, de demagogia, corrupción e impunidad, violencia social, nepotismo y trasgresión sistemática a las constituciones, hacen que la Democracia se afecte y exhiba devaluada.
Como máximo enunciado de ella, es muy significativo y emblemático a) el haberse mantenido el orden constitucional, a pesar de ciertos remezones, b) se recuperaron las libertades individuales y de expresión, c) se castigaron vulneraciones de derechos esenciales.
Pero estamos en mora, la condena no llegó aún a otros episodios aberrantes, se modificaron reiteradamente las constituciones con objetivos subalternos y hay cuestiones de Estado que se soslayan muy ligeramente; la politización de la justicia y la judicialización de la política es a todas luces un riesgo; los superpoderes son nefastos para cualquier sistema y la dependencia económica de las provincias con la nación es algo que erosiona la República. Muchos se mimetizaron con la comodidad y con la mediocridad.
En nuestra patria chica (como en toda la Argentina) hubo y hay gente honesta, pero asimismo hay indecentes que viven ostentosamente y también cómplices directos o colaterales, que actúan por acción u omisión, por indolencia o indiferencia con una marcada pereza intelectual alarmante.
Afortunadamente están aquellos que resisten noblemente, en el estrado, en la ¨trinchera¨ o en su pequeño espacio.
En esta apostilla no ambiciono profundizar en ideologías, ni en partidos políticos, ni en lealtades o ingratitudes, no es el momento. Prefiero subrayar a los decentes y aludir a los irregulares, cualquiera fuese su origen. Hay gente que está de paso, aún cuando siempre figuran, y lo más patético es que no se dan por enterados.
En cada conciencia está lo verdadero y lo falaz y cada uno sabe de qué lado está o estuvo, y supongo que la sociedad tendrá una valoración de los hombres y mujeres que desempeñaron cargos públicos y privados en nuestro pueblo. Del mismo modo, quienes hicieron contribuciones solidarias y quienes se beneficiaron, quienes siguen siendo frugales y circunspectos y quienes obran con cinismo, hipocresía y frivolidad.
El mejor aporte que creo haber hecho a la Democracia es intentar honrarla, con aciertos y errores, pero con comportamiento, en todos los estamentos en que participé. Me siento cívicamente orgulloso al haber propiciado la elección para formular la Carta Orgánica de la ciudad de La Falda (la primera del Valle de Punilla). Cada uno de los catorce constituyentes que la integraron puede dar fe que trabajaron en absoluta libertad y sin ningún tipo de interferencia.
Algo estrictamente personal: en el 2001 juré no ocupar nunca más cargos electivos ni partidarios, y cumplí a rajatabla con la palabra empeñada. Eso también es un aporte.
La integridad y los valores están por encima de cualquier doctrina y del más preciado y espontáneo dogma.
Dr. Carlos Enrique Pérez

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio