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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Los Piratas de Barrio Alberdi

Por Alfredo Ferrarassi

Alberdi, historia, celeste, resistencia, pensión, identidad, garra, chimenea, pertenencia, plaza, estudiantes, personalidad. Palabras que sueltas pueden no significar nada, pero que unidas en su justa proporción nos permiten armar la más bella de las historia de amor, la más profunda relación de pasión entre los hombres, sin distinción de géneros y una camiseta.

La Córdoba de Jerónimo Luis nació de la desobediencia y dicen le dio la impronta, el perfil, la personalidad. Esa forma de ser que es única e irrepetible, la de haber remado contra la corriente, de haber producido todos los acontecimientos que cambiaron la historia del país: la reforma del 18, la libertadora, el Cordobazo, el viborazo, la universidad, los alfajores, la voz del interior y las más guenazas chichisonas de la argentina!
Pero eso que nos dejó aquel andaluz visionario, hoy está en la esencia más pura, más sublime en un lugar de Córdoba, y ese sitio es Barrio Alberdi y este barrio del constitucionalista por excelencia, no sería tal, sin el rico patrimonio cultural que anida: La Piojera, la Cervecería Córdoba, la casa del Chango Rodríguez, la casona de Emiliani, la acequia comenchingona, la Plaza Colon, el Clínica, el Pasaje el Aguaducho, la Casa de la Reforma, la esquina legendaria de Arturo Orgaz y Rioja, la cancha del Viejo y Glorioso Belgrano, esa del corazón sin igual, ese que late hasta el final siendo siempre celeste.
Nada es casualidad, porque aquel puñado de jóvenes visionarios que lo fundó, muchos socialistas, eligieron ese lugar enclavado en el corazón mismo de la personalidad capitalina, porque es barrio de trabajadores, de estudiantes, de amores e inocencia robadas en la Plaza Colon, porque son los guardapolvos blancos de los futuros “dotores” y de las chicas del Carbó, porque es enfrentarse en cada revuelta hasta con el ejército mismo por la libertad de un pueblo y un barrio que jamás pudo y podrá ser redoblado.
Belgrano no es el cuadro que mando al equivalente porteño de las gallinas cordobesas a la B, es una pasión, es barrio, es historia, es sueños compartidos de la Córdoba que va y va y va.
Belgrano es resistencia, es pasión, es lucha, es pertenencia y no se reduce al glorioso Barrio Alberdi, al que canto el Chango, en el que se apagan y encienden las luces o se abren los balcones cuando suena una serenata, es algo más es un barrio de pie pidiendo alrededor de su cura que no dinamiten la chimenea que la identifica, aquella que se empezó a doblar de los pelotazos que le pegó la Chiva Altamirano, porque los otros, los que iban al arco eran goles que dejaban al gritarlos la garganta con arena.
Es ver a un centro vecinal y a sus hombres de pie para que la piqueta asesina no arrase con el patrimonio cultural, es sentir la pertenencia a flor de piel, es todo eso que le da personalidad y que se resume en un sentimiento más profundo, el de ser piratas en el bergantín corsario que navega la aguas turbulentas del Suquía y que busca refugio y aprovisionamiento en la bahía que está en la Isla de los Patos.
Ser Pirata es algo muy especial, es la de poder ser solidario, es poder ayudar, pero también tener la firmeza necesaria para luchar contra todas las injusticias, es plantarse al poder, a los ricos, a los corruptos, a los desarrollistas, a quien haga falta y si bien tiene color propio, el celeste cielo, es saberse dueño de algo que los otros no tienen, coraje, pasión, entrega, dolor, y el grito que alienta hasta el final.
No somos ricos los de Alberdi, los de Belgrano, no tenemos ni el country, ni el hipódromo, ni tierras de copetudos y lomos negros, somos laburantes, del pico y la pala, el balde y la cuchara, la pluma y la palabra, de las operaciones del Clínica o los partos de la Maternidad, somos pueblos, nosotros no jugamos boletos a los caballos, nosotros paseamos en y a los caballos, cortamos Colon cuantas veces haga falta hasta que nos escuchen, somos un polo cultural debajo de una tribuna, somos básquet, somos ajedrez, cine, fotografía, un museo abierto al mundo que muestra aquel sueño de un puñado de jóvenes que en 1905 fundó la más hermosa y gloriosa institución, el Club Atlético Belgrano.
A los más jóvenes queremos decirles que ser de la B, que ser Pirata, es la responsabilidad de ser custodios de esa historia, de los piropos de Jardín Florido, de las Zambas y Chacareras de Chango, de la pluma filosa de Deodoro Roca, del amor de los vecinos por su terruño, es sentir pasión por la vida, por la camiseta, por los desamparados, es sobreponerse de las adversidades y ser modesto en la bonanza, es ser diferente, es ser herederos de la alegría que nos dieron aquellos que vistieron la camisa celeste, esa que terminaba a veces sin botones o hecha jirones porque solo lo podían detener con técnicas más de rugbiers que de futboleros.
Hacer nombre de jugadores sería cometer el desatino de olvidar muchos y ser injustos, por eso a todos el recuerdo agradecido por lo que hicieron y hacen, pero no solo a ellos, sino a los vecinos, a esos que nos hacen sentir orgullo de haber nacido en Córdoba Capital, a quienes compartíamos tribunas en los nacionales, en los torneos locales, a aquel Lavalle que tanto nos costaba vencer en San Vicente y que un día nos dio a un rubio de “Via María” que dejó la regla, el lápiz y la escuadra de su arquitectura, para pasar a edificar jugadas en el Gigante de Alberdi, o a los estudiantes, psicólogos, médicos, abogados, contadores o simplemente cuídanos que pasaron por el césped de la más importante cancha de la galaxia y sus alrededores, ese que tiene las cenizas de quienes han elegido ser inmortales en su suelo.
Tomemos conciencia que somos la esencia de Córdoba misma y cuidemos el privilegio de poder gritar que somos Piratas, que somos de Belgrano. Aguante la B Carajo!!!!!

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