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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 2 de mayo de 2015

Nuestra salud entre la ciencia y la conciencia


A pocos días del Día de los Trabajadores, convertido por costumbres inducidas desde ópticas ajenas al origen real, del significado profundo de ese día, en un día de fiesta, de asado o picnic, me toca recordar desde este espacio, que ese día es en realidad, la fuente más importante de reivindicación del derechos de los trabajadores y entre ellos el derecho a la salud. Los mártires de Chicago, mueren en el contexto de una lucha por las 8 hs. de trabajo, 8 de esparcimiento y vida familiar y 8 de descanso y sueño reparador. Porque trabajar más tiempo tarde o temprano termina por dañar uno de los bienes más preciados, cuya reparación no siempre se logra eficazmente. Por lo tanto lejos de haberse concebido como día festivo, en verdad se lo concibió como un momento de reflexión y de análisis de la situación actual del movimiento obrero y en pro de nuevos logros.
Recordemos que la definición de Salud por parte de la OMS, expresa de que no se trata de que no estemos enfermos, sino de un bienestar integral, físico, (bien vivir), sicológico (bien sentir-pensar) y social, (el bien convivir). La utopía de la salud integral para quienes trabajan, fuertemente condicionada por poderosos intereses desregulatorios que procuran limitar los logros y derechos constitucionalmente consagrados, es parte de otras tantas utopías (la Paz, la Justicia, la Igualdad, etc.) que al decir de Eduardo Galeano, son el horizonte ético hacia el que caminamos y que asimismo se aleja con cada paso que damos. Por eso concluye: la utopía es caminar, avanzar, no detenerse.
Camino y circulo por nuestra Ciudad y no dejo de valorar los logros en pro de la protección de la salud. Cada lomada o reductor de velocidad es una forma de atenuar la velocidad, que por medio de la energía cinética, es la fuente de las lesiones de mayor gravedad en las colisiones o siniestros viales cuando se sobrepasa los límites de circulación establecidos en el ámbito urbano. No cuento con las últimas estadísticas que seguramente la Secretaría de Salud Municipal nos hará conocer en una próxima reunión de CIPLA, pero me preocupa seriamente el gran número de motociclistas que no respetan las indicaciones específicas y particularmente dos, el no usar el casco y transportar 2 ó 3 personas más y para colmo en muchos casos niños de poca edad. Las crónicas del año pasado señalaban que a nivel nacional cada día morían 7 motociclistas, generalmente jóvenes, de menos de 25 años. Muchos dejan a las familias niños huérfanos de padre y con agravamiento de otras carencias socio-económicas. El costo de la asistencia preocupa a los sanitaristas y la severidad de las lesiones alarma a los neurólogos y neurocirujanos que prevén las secuelas tremendas que dejan a los afectados. Esta forma de transgresión es una norma en los pueblos y ciudades del norte del país, donde es común ver desplazarse a toda una familia con varios niños haciendo equilibrio sobre motos de baja cilindrada o ciclomotores. Nuestra responsabilidad, es procurar un modelo preventivo permanente, con el pleno apoyo de toda la sociedad y en estrecha relación con las comunidades vecinas. No es solo una tarea de la Policía de Tránsito ni de los Inspectores Municipales.
Otro tema donde se han logrado sensibles avances es el del tabaquismo. Los locales libres de humo son una realidad y la toma de conciencia ha crecido sustantivamente entre los vecinos. No obstante, como pediatra, estoy observando que muchos adolescentes son inducidos personal o grupalmente desde la industria tabacalera por aparentemente inofensivos gestores, al consumo de cigarrillos y con ellos al inicio de una adicción de la que como sabemos no es fácil desligarse. A los daños que ya conocíamos provocados por la nicotina y otros de los componentes del cigarrillo, cáncer, enfisema, lesiones cardiovasculares, se han sumado según recientes investigaciones, publicadas en The New England Journal of Medicine, otras 21 enfermedades oficialmente asociadas a este vicio, en diversos sistemas del cuerpo. Desde los recursos de salud locales, desde el sistema educativo y desde la comunicación social es mucho lo que podemos hacer con el fin de que los avances preventivos no se pierdan y menos jóvenes adquieran esa lamentable adicción. Le toca a los organismos democráticamente representativos, asumir la convocatoria y seguramente será ampliamente apoyada.
En las últimas elecciones municipales el tema de la contaminación ambiental estuvo presente, algo que valoro significativamente. A propósito en un comunicado de la OPS (Oficina Panamericana de la Salud) se estima que cerca de 100.000 niños en las Américas menores de 5 años mueren cada año por propiedades físicas, químicas y riesgos biológicos en el medio ambiente. Y agrega “que a las patologías causadas por los peligros ambientales tradicionales: diarrea, neumonía, dengue y Chagas, se han sumado…las enfermedades crónicas como el asma, los trastornos del desarrollo neurológico, los defectos de nacimiento, la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, los problemas de salud mental y el cáncer pediátrico.(1) Es otra responsabilidad más que debemos asumir desde nuestra singularidad.
Finalmente y con unas reflexiones de la desatacada periodista de La Nación, Nora Bär, titulada Disculpas, pero no estoy de acuerdo, pretendo concluir esta nota, que enfoca el componente social, la convivencia, de la salud. En uno de los párrafos dice “La creencia de que formamos parte de una sociedad dividida y que no somos capaces de dialogar ni siquiera acerca de nimiedades como los pronósticos deportivos o la posibilidad de chaparrones para el fin de semana…ya se incorporó a nuestra mitología colectiva. Y luego continúa “no estoy de acuerdo es en que este ánimo obtuso forme parte del "ser nacional", ni que nos inflame a todos por igual. Continúa luego “no somos los mejores del mundo (otra mitomanía local) tampoco somos tan lamentables como para vivir en un ambiente de insulto cotidiano. Hay ámbitos en los que se discute sin exabruptos ni ataques “ad hominem”. (WP: para convencer o confundir). Y entonces rescata al mundo científico, un espacio en el que nadie acepta nada "porque sí", porque lo dice un amigo o una autoridad, se convive y se colabora aunque se pertenezca a distintas administraciones, y la confrontación de ideas es el aire que se respira.(2) Alguien me convencerá seguramente de que realmente gozamos de uno de los mejores climas del mundo, personalmente, ya que no me levanto a cualquier hora de la noche como lo hice durante 40 años para recibir recién nacidos o atender emergencias en las frías noches del invierno, pero sí creo que es mucho lo que podemos hacer en pro de un clima humano, donde el “bien convivir” sea otra de las características de nuestra querida ciudad y de todos los faldenses.

Benjamín Malamud
1 Environmental Health Perspectives bajo el título "Children’s Health in Latin America: The Influence of Environmental Exposures" 2 http://www.lanacion.com.ar/1784998-disculpas-pero-no-estoy-de-acuerdo




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