Nombre:
Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 25 de abril de 2015

La Memoria, base de la salud mental y social

El próximo 24 de abril, la memoria del mundo tiene otro gran compromiso y lo es con el primer genocidio del siglo XX.

En La Falda, conmemoramos el 24 de marzo pasado el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia con un emotivo acto organizado por la Escuela Dante Alighieri y auspiciado por nuestra Municipalidad, donde no faltaron algunas rispideces, porque no todos coincidimos en las formas aunque si en el profundo significado de la fecha en nuestras vidas, en nuestra historia y sentimientos. Lo que si faltó fue la presencia de nuestros vecinos, que más allá de la poca ayuda del clima, ya que el acto tuvo que trasladarse a un ámbito cerrado, preocuparía por la posibilidad de la emergencia de una onda des-memorizadora. Del tema de los DDHH se ocupa en este semanario una abnegada y comprometida periodista. En nuestra comunidad el tema tardó en emerger antes de que se formalizaran nacionalmente las fechas claves de nuestro genocidio. De todos modos cada vecino le otorga un valor o sentido de acuerdo a sus convicciones.
Mi enfoque es el de asumir la memoria como un buen indicador de la salud personal y social, al igual que interpretar que cuando esta adolece de lagunas o ausencias, las llamadas amnesias, su estudio e interpretación, si son comunitarias, requieren de un enfoque que supera las capacidades de un simple pediatra y caen en la órbita de los neuropsicólogos, sociólogos o antropólogos sociales.
Alguien que conocía el valor profundo de la memoria de los pueblos era uno de los mayores asesinos de la humanidad, Adolfo Hitler. Antes de emprender la invasión a Polonia en 1938, le preguntó a los máximos comandantes de la wehrmacht: Después de todo, ¿quién se acuerda hoy del aniquilamiento de los armenios? Luego los arengó y los comprometió a “matar cruelmente y sin compasión a hombres, mujeres y niños de origen e idioma polaco”. Después se irían sumando las otras víctimas, además de los judíos: gitanos, políticos y funcionarios públicos de los países invadidos, enfermos mentales, discapacitados, homosexuales. “Nuestra fuerza consiste en nuestra rapidez y brutalidad. Consecuentemente tengo listos mis arietes ( SS)… Sólo así ganaremos el espacio vital que necesitamos”(1) . No conozco que tipo de arenga utilizaron nuestros genocidas antes de emprender su actividad específica como “Proceso en el 76” pues antes ya venía ejerciéndola como en las sombras de la débil democracia localmente como “libertadores de América” y en el país como triple A. Hitler pensó que la memoria era tan frágil que escaparían luego de su triunfo a toda recriminación. Por estos lados costó mucho la reconstrucción de la memoria, al igual que el juicio a los responsables como el caso de “La Perla”, en pleno desarrollo. Todavía quedan impunes los responsables económicos de la dictadura y del proceso de endeudamiento del que no podemos salir, buitres mediante.
El 24 de abril se recordarán los 100 años del genocidio de 1.500.000 de cristianos armenios por los “Jóvenes militares turcos”, junto a tres cuartos de millón de cristianos asirios y medio millón de cristianos griegos, según las crónicas a las que accedo. Eran los antecedentes del Holocausto, tema que ya hemos oportunamente recordado. Lo que estoy procurando es establecer las bases de esa amnesia que invocaba Hitler. Desde la psicología se habla de amnesia disociativa, amnesia funcional o amnesia psicógena, caracterizada por una fuerte pérdida de memoria provocada por un episodio intenso de estrés psicológico con base y repercusiones neurológicas. Puede ser retrógrada (la incapacidad de recuperar recuerdos almacenados previamente) o anterógrada,(imposibilidad de crear nuevos recuerdos a largo plazo).
En los discursos políticos de un año electoral, o de un mes electoral uno percibe que estas formas de amnesia seguramente responden además del estrés que significa exponerse en una contienda, a otros factores relacionados con la táctica electoral o la necesidad de ocultar intenciones “no tan santas”. Lo observo cuando a los representantes de partidos de “centro”, (ya no hay de derecha mediáticamente), se les pregunta sobre qué pasará con los juicios por crímenes de lesa humanidad durante su eventual gobierno, la respuesta suele ser “hay que mirar para adelante, no se puede vivir en el pasado”. ¿Es una especie de amnesia retrógrada inducida por las circunstancias, o una estrategia diseñada con el fin de desmemorizarnos de sus vinculaciones a ese pasado? Un pueblo hermano donde la guerra está presente, Colombia y donde los esfuerzos por lograr la paz por medio de conversaciones bipartitas con las FARC se están llevando a cabo en La Habana, tiene bien presente el tema de la memoria, la salud mental y la resiliencia o capacidad de recuperación de las víctimas que va dejando un conflicto de más de 60 años de duración. Un escritor y filósofo colombiano dice: “Si la vida es el original, el recuerdo es una copia del original y el apunte una copia del recuerdo. Pero ¿Qué queda de la vida cuando uno no la recuerda ni la escribe? Nada. Hay muchos pedazos de nuestra vida que ya no son nada, por un simple hecho: porque ya no los recordamos… Por eso uno debería tener con ciertos episodios de la vida –tal como hacemos a veces con algunos sueños- la precaución de anotarlos, porque sino se olvidan y se disuelven en el aire”(2).
Nuestra América Latina tiene su memoria y sus memoriosos redactores. Sus Venas Abiertas”, ya no cuentan con la presencia física de su autor, pero indudablemente Eduardo Galeano, seguirá estando presente por esa costumbre que nos legó, la de aprender a leer las noticias y la de “anotarlos”.
He percibido asimismo que el surgimiento de una amnesia anterógrada, como la que padecen los enfermos de Alzheimer, que olvidan inmediatamente hechos recientes. En las últimas semanas el Mar Mediterráneo se está llenando de náufragos muertos. Son inmigrantes de Asia y África, que huyen del hambre y de la guerra. A los pocos días desaparece el tema de la primera plana de los medios y hasta al propio Papa le cuesta imponer el grave problema en la consideración de los poderosos del mundo. Todo hasta que un nuevo naufragio “impacte” en las pantallas o en los titulares. 1500 ahogados en lo que va del año. 3400 o más el año pasado con cerca de 200.000 rescatados. Francia, uno de los principales responsables de la destrucción de la estructura económica y social Libia, el país con mejor estándar de vida del norte de África a pesar del “dictador” que la comandaba, atribuye la responsabilidad a inescrupulosos traficantes y no a su interés por el petróleo Libio.
Somos un país con varias generaciones de inmigrantes. Mi propia madre pudo arribar a esta querida Argentina disfrazada de un varón y con el pasaporte de su hermano. Llegó sumamente enferma y fue en el Sanatorio Santa María de Punilla donde recuperó su salud, aunque con serias secuelas. Evitemos entonces reproducir esta forma de amnesia.
En La Falda, el Genocidio Armenio no debería pasar desapercibido. No es un dolor exclusivo de los vecinos de origen armenio, como el Holocausto no lo es solo de los argentinos de origen judío.
La Memoria es Salud, su preservación requiere de la Paz y de las Instituciones de la Democracia como medio de resolución de los conflictos. Son el respeto mutuo y el trabajo fecundo los que nos hará un gran pueblo. Preservar la memoria histórica es una tarea cotidiana y este 24 un deber muy especial.

Benjamín Malamud

1)Súlim Granovsky :: Genocidio Armenio, El Genocidio Silenciado
2) FACIOLINCE, Héctor Abad. Traiciones de la memoria. Bogotá: Alfaguara, 2009. Pagina15.


0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal