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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Las Fugas y Evasiones de las que sí, o no, se habla

Si vamos a iniciar este diálogo con los lectores de Ecos, no podemos dejar de mencionar el impacto del descubrimiento de más de 4.000 cuentas de argentinos o entidades que operan en el país, en bancos suizos por cifras de miles de millones. No obstante la magnitud del problema de esta fuga de capitales, que no nos afecta solo a los argentinos, creo que sería oportuno poner en consideración otras fugas o elusiones de responsabilidades, no menos importantes, que debemos asumir como vecinos-ciudadanos o simplemente como-seres humanos.
Cuando el presente número de este semanario esté en la calle, ya habrá tenido lugar la Audiencia Pública para tratar, convocada por el Concejo Deliberante, “la ordenanza general de presupuesto, la ordenanza impositiva y la ordenanza tarifaria para el año 2015”. O sea La Ley de Leyes donde se exponen la situación económica del municipio, el pensamiento de los gobernantes respecto al desarrollo de programas y las prioridades que se consideran impostergables. Al respecto y sabiendo que por la presencia de una inflación real de la economía nacional, se dificultan todos los cálculos y se obliga a ajustes y modificación de partidas, sería oportuno que en este nuevo presupuesto 2015, no se evada, ni se postergue, la injusta situación que arrastran los trabajadores municipales precarizados, que desde la “municipalización salvaje del 95” carecen de los derechos constitucionales a la estabilidad laboral.
Otra fuga de responsabilidades, que en estos días seguramente se va a recordar, es la de los policías de nuestra provincia y de otras 20 más hace un año, “liberando zonas o barrios” a delincuentes especialmente motorizados y privando a los vecinos de una seguridad a la que todos tenemos derecho y no solo a quienes residen en “barrios privados”. Hubo saqueos, desmanes, alrededor de 18 muertos, millones de pesos en pérdidas y también una fuga de responsabilidades de muchos vecinos que con el cuento de que “todos lo hacen” también se apropiaron de bienes ajenos. Si cada conflicto sectorial por justas reivindicaciones, termina convirtiéndose en una fuga de responsabilidades, llámense seguridad, salud, energía, agua, etc, la vida social sería un eterno caos. ¿Hubo algún otro interés político atrás de los saqueos y acuartelamiento policial? Es un tema que la justicia deberá esclarecer.
Volvamos a la Fuga que estos días ocupó la primera página de algunos matutinos, no de todos, como de aquellos más consustanciados con el “establishment” económico-financiero. La fuga de capitales que en 14 meses dejaron España, asciende a cerca de 340.000.000.000 de euros y a Chile el año pasado le ocurrió algo parecido cuando el nuevo gobierno elevó los impuestos a los más ricos que optaron por llevarse sus capitales a bancos de Perú. La presentación judicial de la AFIP fue contra el HSBC por evasión fiscal y asociación ilícita al facilitar la apertura y ocultamiento de 4.040 cuentas de argentinos por más de 3.000 millones de dólares en su sucursal suiza de Ginebra. Los analistas especializados en el tema, ya hace un año, aseguraban que los capitales evadidos y depositados en “paraísos fiscales” llegaría a 200.000.000.000 de dólares. Si en gran parte son producto del trabajo de argentinos, de la explotación de nuestros recursos naturales y de la cultura de evadir al fisco, con argumentos varios -desde mayores dividendos, seguridad y siempre el de la presencia de corrupción- es hora de que ambos temas asuman toda la importancia que tienen, ante una Justicia que nos debe considerar a todos por igual. Cuan distinto sería el estado de nuestra economía si la responsabilidad del capital trabajo y el capital financiero tuvieran como principal objetivo el crecimiento y bienestar general de los argentinos. Para Bernardo Kliksberg , un especialista en temáticas de igualdad social, en la “Evaluación del Impacto de la Asignación Universal por Hijo (AUH) para la Protección Social (2013-2014)”, elaborado por la Universidad de Tres de Febrero y la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), quedó demostrado que con la inversión del Estado en programas de derechos ciudadanos como la AUH “el país tendrá una generación de chicos jóvenes humildes con más educación, con madres empoderadas, con muchos mejores indicadores de salud y con menos embarazo adolescente”.
Una evasión poco mencionada es la del género masculino a su función parental. Son muchas las madres jóvenes, donde el procreador no está presente, es decir no cumple con la maravillosa tarea de ser padre. La fuga de esta responsabilidad puede haberse dado desde el inicio del embarazo, en medio del mismo o a poco de que el bebé tenga su nombre y apellido, habitualmente el de la madre. Son madres que se jugaron por no interrumpir el embarazo, hecho que aún es una importante causa de muerte materna aunque no en la magnitud que tenía hace algunos años. Ya la muerte por aborto en nuestro país no es la principal causa de muerte en la edad fértil de las mujeres, ni la segunda, tercera o cuarta. Es la 5ª causa gracias a estrategias preventivas legales en el campo de la salud, según la información recogida en el 6º Congreso de Pediatría General Ambulatoria donde participé hace pocos días. Pero en Uruguay ya son varios años sin ninguna muerte materna por aborto. Mientras tanto se posterga el debate entre quienes buscan “educación para decidir, anti fecundativos para no abortar y aborto legal para no morir” por un lado y quienes procuran que la actual legislación no se modifique. En el debate no estamos presentes los hombres que no asumimos en un momento dado nuestra responsabilidad. Todo aparenta ser un problema femenino, aun la de su propia muerte. Es una fuga de responsabilidad invisibilizada. Recuerdo que una de mis primeras pacientitas de La Falda, la conocí cuando iniciaba mis prácticas en el Hospital de Niños de Córdoba. “María”, tal el nombre con el que presenté su historia en un congreso de adolescencia, padecía en ese entonces de Fiebre Reumática, con una afectación importante de su corazón. Se fue de alta y un año después volvió a internarse en el mismo hospital por una Hepatitis aguda grave. (Ambas enfermedades hoy ya no se presentan salvo casos excepcionales, gracias a medidas preventivas que los pediatras y los servicios de salud implementamos). La tercera internación fue en nuestro Hospital Regional, con un abdomen agudo que el Dr. Carlos Santiá, diagnosticó como embarazo extrauterino y que exitosamente operó el Dr. Héctor Lázaro Montoya. La 4ª y última internación fue por un aborto hemorrágico y séptico que fue derivado a Córdoba donde falleció. Sentí mucho dolor junto a su familia por lo ocurrido y también lo padecí por otras “Marías” que perdieron su vida por motivos semejantes. Los varones “ausentes sin aviso”, la muerte “presente”. Espero que no nos fuguemos por mucho tiempo más de un debate que ponga su acento en todas las responsabilidades.

Benjamín Malamud

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