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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

lunes, 11 de agosto de 2014

Preservar para poder querer

Por Alfredo Ferrarassi

Introducción

Se sostiene que no se puede querer aquello que no se conoce, en el caso de patrimonio cultural, creemos que si no se lo preserva, es imposible amar tu aldea, ya que resulta imposible sentir afecto por aquello por lo cual no sentimos pertenencia. La pertenencia es algo que edifica todo los días, es poner en valor nuestro pasado, nuestra identidad y el cuidado de los paisajes culturales es la tarea a llevar adelante.
Recientemente hicimos un trabajo para el Centro de Estudios Históricos de La Falda (CEHLF) el curial fue presentado al HCD ya que había oportunamente requerido se hiciera un relevamiento, el cual no fue respondido con un trabajo acorde y si se recomendaran una serie de alternativas foráneas y caras, cuando creemos hay en nuestra localidad personas de valía para llevar adelante dicha tarea, solo es cuestión de saber convocarlos para poder hacer.
Respondiendo a aquel es que surgió este trabajo, el cual resumiremos para darle un perfil periodístico, y como una posibilidad de que comencemos a tomar conciencia que La Falda es una Ciudad Histórica, con bienes patrimoniales tangibles e intangibles de cuantiosa valía, los cuales la perfilan para poder explotar un turismo cultural diferente y que en este mundo posmoderno es una fuente de riquezas en nada desdeñable.
Por fuerte que pueda resultar en sus comienzos, creemos es objetivo, y alguien deberá necesariamente ponerse el sayo y hacer su autocritica interna, ya que así podremos superar esta alarmante quietud que se observa frente a acontecimientos que son de suma trascendencia y que tanto nos cuesta ponernos de acuerdo, como es por caso el Centenario de La Falda, el cual pasará este 12 de Septiembre, si nadie toma conciencia de la importancia que presenta, sin pena ni gloria, porque a algunos les parece infundadamente que los análisis científicos se pueden caer de acuerdo a las suposiciones y gustos personales, en medio de esto el mundo vive la revolución del conocimiento, de las especializaciones, cosas que parece no han sucedido aun en nuestra localidad.

Preservación de los Bienes Culturales Patrimoniales
Ante la evidente situación de orfandad, no solo de conocimientos históricos, si no también teóricos, en el tema Patrimonio Cultural en general y de La Falda en particular, es que nos hemos propuesto señalar algunos pasos a seguir en base a temas concretos y no sobre teorizaciones que terminan siendo en última inconducentes dada la vaguedad que presentan.
El tema del patrimonio cultural, tangible e intangible, es una de las vertientes que han aparecido en el nuevo perfil del egresado de la Escuela de Historia, al menos en nuestra Universidad Nacional de Córdoba. Por otro lado, nuestro posgrado como Gestores Culturales (FCE, UNC), nos permite adentrarnos en el tema, basándonos en la conferencia que dimos en las Jornadas destinadas a fijar aquel perfil.
La pérdida del patrimonio Cultural en La Falda que hemos sufrido debido la desidia oficial, como la destrucción de nuestros bienes patrimoniales, responsabilidad que no solo es achacable en exclusividad a la anterior gestión, sino surgida también de los prejuicios económicos que concluyeron con la demolición de las cocheras del Edén Hotel, mal llamadas (por una cuestión de repulsión social) “caballerizas”. Pasando por la absurda, lamentable y evitable sustracción de las piezas arqueológicas del Museo Ambato hasta llegar a la destrucción de una parte de nuestro entorno paisajístico, un bien cultural intangible como nuestra Plaza San Martín, para construir un adefesio arquitectónico y posibilitar de construir el laberinto que allí se levantó e instalar un perfil de misticismo, más cercano a lo capillense que a lo local.
En todas estas acciones hubo un cuerpo que debió controlar lo que se estaba ejecutando y velar por los intereses del pueblo: el Concejo Deliberante, el cual por omisión o por desconocimiento del tema, históricamente hizo caso omiso a su deber privilegiando el mal entendido y falso precepto que deben acompañar al Ejecutivo en su accionar.
Los bienes arquitectónicos son las heredades que se deben cuidar, no solo para disfrutarlos en el presente, sino para preservarlos para las futuras generaciones, que encontrarán en ellos la justificación de su existencia y su proyección hacia el futuro.
Los mayores depredadores de los bienes culturales son los desarrollistas, quienes en su insaciable sed de ganancias no dudan en hacer caer bajo el accionar de su piqueta toda manifestación- patrimonial o no- que interfiera con sus proyectos.
Por ello, antes de establecer un plan para aquellos bienes que se deben preservar y la manera que en algunos se pueden producir adecuaciones, sin la pérdida de identidad, es necesario tener en claro que la legislación debe ser dinámica, dado que una extrema rigidez puede hacerle perder vigencia en pocos años, siendo tan nefasta su existencia desactualizada, como no tenerla.
En el panorama del desarrollo cultural ha aparecido últimamente la figura de la krensificación, la cual no puede ser soslayada en este proceso de preservación del patrimonio identitario, dado que su aplicación puede dotar a sectores devaluados de una herramienta que permita, no solo la democratización de aquella y el arte, sino el desarrollo económico, el cual les ha sido ajeno hasta la aplicación de este tipo de políticas.
Por lo tanto es necesario remarcar que… “la intervención pública en el territorio del patrimonio arquitectónico debe plantearse como objetivo final favorecer la socialización de un conjunto de bienes que, independientemente de su titularidad jurídica, tienen un interés público universal. La catalogación, estudio, protección y recuperación del patrimonio son tan solo fases previas u objetivos instrumentales para garantizar a la sociedad -del presente y del futuro- el disfrute material e intelectual de estos bienes en la plenitud de su valor” .
No deja de ser menos importante lo señalado por los citados autores , cuando manifiestan “es por ello la misión de los poderes públicos desarrollar los mecanismos necesarios para que, una vez garantizada la conservación idónea del patrimonio, este pueda ser valorizado y que su conocimiento resulte accesible para todos los componentes de la sociedad, empezando por la comunidad inmediata que alberga a los elementos patrimoniales, siguiendo por los jóvenes insertados en el sistema educativo, y terminando finalmente en un público universal al que se acceda indirectamente a través de los mecanismos de difusión y, de modo más directo, a través de toda la variedad de experiencias que puedan quedar englobadas hoy en día en los equipamientos y recursos del denominado turismo cultural” .
El turista cultural, aquel que valora los bienes patrimoniales, pertenece a un sector de ingresos medios, ávido de adquirir conocimientos e incorporar experiencias de ese tipo en los sitios que visita. Por ende “persigue la autenticidad como valor frente a lo artificial y artificioso, y está cada vez más comprometido en la preservación de un entorno natural y arquitectónico equilibrado” que en las ofertas comerciales se ofrece, y exige poder acceder a la socialización del patrimonio para adquirir un crecimiento personal. Por lo tanto tenemos que “las tendencias sociológicas en los países desarrollados son en este sentido unánimes y hoy se acepta abiertamente que el ocio inactivo comienza a ser percibido como un comportamiento vergonzante y que las experiencias culturales, y en particular las vinculadas al descubrimiento del patrimonio, gozan de una elevada aprobación social” .
Resulta importante tener en cuenta que “una de las tendencias sociales recientes que afectan una nueva percepción del patrimonio arquitectónico es el reconocimiento de su potencial económico y, en particular, su condición de recurso esencial del turismo cultural. Conceptos que hace tan solo dos décadas podían producir cierto sonrojo, como invocar la rentabilidad del patrimonio, constituyen hoy ejes esenciales de la política de planeamiento regional” .
Un elemento a tener en cuenta es la necesidad de “promover y dar acogida a la investigación continua e interdisciplinar, realizar un seguimiento de inspección constante de los edificios y, sin duda, mejorar la comunicación descentralizada y recíproca entre los distintos entes administrativos implicados en la gestión y vigilancia del patrimonio” , esto debe traducirse como una actualización permanente del inventario y catálogo de bienes patrimoniales. Para conservar el mismo se puede recurrir a la creación de Archivos y Museos de la Arquitectura
En nuestra ciudad no hemos podido contar (a pesar de estar determinado por Carta Orgánica Municipal desde 1995) con un Archivo Histórico Municipal, no por carecerse de documentación, sino por la ineficiencia estatal, la cual coloca en lugar prioritario de sus gastos a los eventos artísticos veraniegos, en lugar de tener un presupuesto equilibrado, en donde éste se comparta con los privados en su financiación y no para beneficio exclusivo de los mismos, permitiendo así que otras áreas de la cultura puedan contar con una partida económica significativa que les posibilite desarrollarse.
Por lo tanto, estimamos se debe crear dentro del repositorio documental una sección destinada a la Arquitectura, la cual puede perfectamente nutrirse de los expedientes existentes en Obras Públicas y Privadas de la Municipalidad, donde se pueden encontrar desde planos a una reseña, hoy histórica de los mismos, y hasta si hubo alguna reforma del bien.
Se torna imprescindible la creación de una Dirección de Patrimonio Cultural, Arquitectónico y Paisajístico de La Falda, la que deberá trabajar de manera simultánea con la Junta Municipal de Historia y otras instituciones históricas de reconocida solvencia; con los profesionales de la arquitectura de la Secretaría de Obras Públicas y con los encargados del área paisajística, si lo hubiere. O, en su defecto, con entidades que se aboquen al tema desde el punto de vista cultural, para -en conjunto- llevar adelante la tarea de rescate, conservación y puesta en valor del patrimonio cultura Es necesario remarcar que desde la Reforma Constitucional de 1994, el patrimonio está contemplado puntualmente en el artículo 41…“las autoridades proveerán a la preservación del patrimonio natural y cultural”, especificando que “corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales” , por lo tanto estimamos siguiendo este razonamiento, que corresponde a los municipios de la provincia, con sus poderes constituidos, velar por la preservación del patrimonio cultural, tangible e intangible, el paisajístico y el natural, dictando para ello las disposiciones legales correspondientes, por lo que esta preocupación del Poder Legislativo local de dictar una ordenanza al respecto es un importantísimo paso adelante, en medio de tanta orfandad observada hasta ahora.



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