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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 19 de julio de 2014

Carta Abierta a mis correligionarios y gobierno municipal

La Falda, julio de 2014.

A mis correligionarios,
al Gobierno Municipal:
Deseo dejar aquí plasmada una opinión, o si lo prefieren una posición y también una sugerencia.
Apelo a la razón de hechos y circunstancias pasadas, y a la memoria, la nuestra y la de los que ya no están, radicales y no radicales, sobre una interna partidaria en ciernes para el Comité de circuito local. El Comité de la Provincia y la capital de Córdoba acordaron entre todos los grupos y eso debiera servir de modelo en tiempos muy difíciles de la República, de la Provincia y de cada uno de los pueblos y comunas, obviamente La Falda incluida.
No abundaré en detalles de lo antedicho, ya que todos tendremos alguna óptica al respecto.
En la UCR, en las últimas cinco décadas hubo interna para cargos electivos municipales, salvo hace tres años. Para los cargos partidarios siempre hubo consenso, excepto en el año 1987, donde se votaron conjuntamente para cargos electivos municipales y para cargos partidarios (autoridades del Comité). Agrego un detalle, en 1987 la UCR era gobierno municipal y provincial.
Vaya paradoja, cuando fuimos oposición siempre encontramos más posibilidades de hallar mecanismos para que todos o algunos estuviesen en los cargos partidarios, aún con distintos matices. El Comité actual actuó acorde a sus funciones y nació por consenso, y muchos de los actores de esta presunta interna estuvieron juntos, y presupongo que lo hicieron en un ámbito de cordialidad y con dinámica.
Entonces, es de presumir que las diferencias de algunos son con el Ejecutivo y/o con sus funcionarios. Se debería armonizar en escenarios complejos y enfocar la mirada en las legítimas demandas de la gente y en los anhelos de los dirigentes.
¿Es movilizadora una interna partidaria? Puede ser, en otros tiempos lo fue, pero entonces además de las ambiciones había proyectos y pensamientos sobre el partido y sobre el funcionamiento de la gestión municipal, e incluso se debatían ideas en la casa radical, en los medios, en los programas políticos y en ámbitos de instituciones locales, cuando nos los requerían.
Hay algo categórico: si hay disensos pueden subsanarse con diálogo y dialéctica, y por supuesto con discusiones conceptuales. Pero si sólo hay “broncas” o “reyertas” no alcanza con lo anteriormente expuesto.
Muchas veces les dije a mis afines en diversas coyunturas que hay que saber perdonar, perdonarse y pedir perdón, y eso no es abdicar ideales ni paradigmas, todo lo contrario, eso es grandeza.
Los funcionarios, dirigentes, afiliados, y los que no lo son, deberíamos saber que nuestro mayor capital es o debería ser la probidad, la honestidad, la tolerancia, el recato en la función pública y concomitantemente continuar capacitándose sobre los reales problemas de la población.
Retorno sobre la interna y la movilización: el gobierno municipal tiene distintos componentes y espacios políticos, así se diseñó en la última campaña electoral, y se pudo, y se puede convivir respetando filiaciones e ideologías.
En una interna partidaria, sólo un sector estaría involucrado en la contienda, ya que únicamente votarían los afiliados de la UCR y los demás no lo hacen.
Otro escenario: para autoridades electivas, para cargos municipales: ejecutivo, Concejo Deliberante, tribunos, son varios los protagonistas y votan los independientes, y eso sí tendría algún sentido, además sería en otra fecha.
También uno se puede poner en movimiento de otra manera: trabajando en proyectos, acompañando emprendimientos de instituciones sociales, culturales, deportivas, etc., luego discutirlo en el Comité y obviamente en el gobierno y fuera de él con todos aquellos interesados sean o no allegados. Eso sí, todos los días, no sólo en tiempos electorales. Reconozco que algunos, aún con dificultades, lo hacen perseverantes y con sueños para mejores opciones. Si aún esto no satisface las expectativas individuales o grupales y las concertaciones no se logran, aún con riesgos, se debería dirimir en las urnas y allí encontrar los representantes del partido con sus aliados y/o adherentes.
No hace mucho, debimos apelar al desprendimiento, al sentido común y a la racionalidad para conformar una oferta importante y seria para la ciudadanía de La Falda. Antagónica por cierto de políticas de años anteriores; los vecinos reclamaban otra manera de gobernar y buena parte de ellos nos acompañaron. Lo concretamos conscientes de que muchos resignaban anhelos. El bien común necesita de gestos y comportamientos.
Estimados correligionarios hay que seguir ampliando el espectro para sustentar el proyecto, intuyo que esta interna es inoportuna y a destiempo.
Cuando en las propuestas y en el debate público se proponen conceptos trascendentes sin que se escuchen paralelamente análisis rigurosos hay razones para preocuparse. Ignorar la historia reciente de La Falda es desconocer la idiosincrasia y realidad de nuestro pueblo. Todos deberíamos poner una cuota de moralidad, sensatez e integridad. “Para que el mal triunfe basta que los buenos callen o no participen”.
Los saludo respetuosamente con una frase de Moisés Lebensohn (periodista, abogado, estadista y dirigente político de la UCR): “ideas para que nos comprendan, conducta para que nos crean”

Carlos Enrique Pérez

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