Nombre:
Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 19 de junio de 2009

El Paraíso de los ladrones

Daniel Buonamico, secretario de Turismo y máximo responsable de la Fiesta Nacional del Tango de La Falda, se sumó a otros políticos y funcionarios del oficialismo y sus amigos del poder que con conexiones truchas roban luz de las líneas de Epec.

Por David Buccini
buccinipress.blogspot.com

En las oficinas locales de la Epec, por estos meses, la cola del cajero de pago está siempre sin gente. Como se sabe, allí no puede ir de manera directa quien registre atrasos en el pago. Por eso esa cola está libre, mientras que la sala está llena. Es que todos estamos actualizando la factura, pagando con intereses la por sí cara luz de Córdoba. Con esta evidencia, vemos que una nueva inquietud se ha sumado a este duro invierno en muchos vecinos de la ciudad: que por falta de pago te corten la luz.
Lámparas de bajo consumo, desenchufá esa heladera en invierno, apagá la luz de la pieza. Miles de acciones cotidianas para no incrementar el gasto. Mientras todo esto ocurre, algunos funcionarios públicos la pasan bien, refrigerando en verano y calefaccionando en invierno sus casas con modernos split de frío y calor, echando aire en cada habitación al precio de un consumo importante por cada aparato instalado, consumo que de hecho no pagan.
La pasan bien, lo pagamos entre todos.


El caso Buonamico
Es el actual, el más reciente en hacerse público. En la vivienda particular donde vive el secretario de Turismo Daniel Buonamico el medidor de corriente que instala la Epec en cada casa figura allí a nombre de su suegro. En ese domicilio que ocupa, el inspector de la empresa Maríano Escalante, junto al policía C. Barrera, constataron y dejaron debidamente sentado la existencia de un “posible fraude”, tal el eufemismo con que la Epec denomina este tipo de hechos que precisamente ella constata.
En el “Acta de inspección por ilícitos”, reclamo 544269, realizada a ese medidor, se expresa textualmente: “Medidor de energía trifásico sin funcionar al momento de la inspección. Se detecta derivación de neutro directamente hacia el inmueble con una carga eléctrica de 4,60 amperes, lo cual produce que el medidor no registre los consumos. El neutro de entrada del medidor proviene del inmueble (neutro artificial)”.
En palabras menos técnicas, allí se constató la realización de un trabajo determinado, que lleva su planificación y un tiempo de ejecución por parte de un especialista, cuyo efecto buscado y logrado era no registrar el consumo real de energía. De esta manera, el organizador de La Fiesta Nacional del Tango, el evento más importante que realiza esta ciudad y al que más dinero público se destina, realizaba un “posible fraude” del que se benefició con dinero a costilla de quienes pagan las facturas.
¿En manos de quién está el dinero público de la ciudad?
O de otro modo ¿Puede seguir administrando los dineros públicos quien tiene esta conducta?

Dudosa política de la Epec
Tras aquello que la misma Epec constata como fraude, el involucrado puede aceptar el hecho, como ocurrió en este caso, y allanarse a pagar la multa que se le impone. Allí entonces, de manera curiosa, termina la cosa.
¿Por qué la Epec no realiza la correspondiente denuncia, toda vez que sus empleados y funcionarios tienen la obligación funcional de hacerlo ante el hecho registrado?
Por caso, muchos tendrán presente la propaganda que aparece por la tele de quienes cuentan con el servicio de televisión por cable, donde con imágenes tenebrosas recuerdan que conectarse sin pagar en un delito. Y eso que se trata de un servicio de lujo si se quiere, como la TV por cable, y no de uno esencial como el servicio de suministro de energía eléctrica.
El caso más recordado en La Falda fue el del Gran Pez Marcos Sestopal. El entonces candidato a intendente tuvo un “inconveniente” similar en la clínica de su propiedad. No tuvo, sin embargo, ninguna repercusión judicial, a pesar que una empresa del Estado califique la maniobra detectada como un ilícito, un fraude.
El del Intendente y su Secretario de Turismo no son los únicos casos. Hay otros involucrados, siempre tratándose de personas que están en el poder político o de aquellos a quienes identificamos a través del tiempo y la reiteración de los hechos como “amigos del poder”.

El paraíso de los ladrones
En el cuento de Gilbert Keit Chesterton la historia transcurre en los Apeninos italianos allá por el 1800. Una zona de montañas con semejanzas asombrosas a nuestro Valle de Punilla. En un lugar impreciso del camino de montaña, la naturaleza forjó cuevas y guaridas donde los bandoleros vivían, fuera del alcance de las leyes. La región era conocida, por estas características, como “el paraíso de los ladrones”. Sin embargo, aquellos bandoleros tenían el suficiente honor como para robar sólo a los ricos y distribuir los botines entre los pobres montañeses. Sobre el final del cuento, luego del desenlace, uno de los personajes dice que luego de la experiencia vivida allí, se va a la civilización, a las ciudades. “Es allí, querido amigo, donde está el verdadero paraíso de los ladrones”, le responde el poeta Muscari, uno de los protagonistas centrales, quien podía pasar por esos caminos sin temer que le roben: Los bandoleros sabían que los poetas no eran personas de dinero.

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