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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

jueves, 19 de junio de 2008

LA FALACIA DEL JUEGO “SERIO”

Por Alberto E. Moro

La incitación al juego desde las mas altas esferas, demuestra la corrupción moral de los gobernantes y desnuda la existencia de un enorme y oculto negocio detrás del poder


“En la Argentina tomamos el juego en serio, porque la plata que juega la gente vuelve a la gente”. Aunque usted, querido lector, no lo crea, es éste el contenido de un aviso televisivo de la Presidencia de la Nación, pagado con el dinero del pueblo. Una falacia total, alevosa y soberbia, en la que se toma a la gente por estúpida.
No deja de impactar para quien esto escribe el contraste con lo que la familia y la escuela nos enseñaban hace más de medio siglo, cuando en el país había otra ética o –mejor sería decir- cuando en el país había ética. Todos los chicos teníamos nuestra libreta de ahorro. Yo la he atesorado entre mis objetos de la infancia y todavía puedo mostrar cómo se enseñaba la austeridad del ahorro “como base de la fortuna”. Eran tiempos en los que el consumismo por el consumismo mismo no existía y, desde luego, en la Argentina nadie pasaba hambre, y no había Villas Miseria circundando las ciudades. Era antes de que los salvadores vinieran a traernos la justicia social. Esos salvadores mesiánicos que todavía están, impidiendo el despegue del gran país que, a pesar de ellos, todavía somos.
Es curioso, y espanta, ver como desde el Estado se fomenta sin tapujos algo que siempre fue considerado un vicio y una verdadera lacra social, propia de adictos y desesperados que apuestan lo poco que les queda a un golpe de suerte que nunca llega. Y mucho menos ahora, cuando las máquinas electrónicas con que se está inundando la República están perfectamente programadas para no perder nunca o, lo que es lo mismo, ganar siempre. ¿Cuáles serían las razones, más allá de la carencia de sentido moral hacia el significado de los juegos de azar, para que desde la mismísima Presidencia de la Nación, se estimule al pueblo a jugarse no pocas veces el sueldo, si lo tienen, a cara o cruz? Más cruz que cara casi siempre.
Según los especialistas del negocio, cada máquina traga-monedas recauda alrededor de 300 dólares diarios. Comenzaron a usarse en el Hipódromo Argentino de Palermo; hoy son 4000 y rinden más de 1 millón de dólares por día. El 5 de Diciembre de 2007, en uno de sus últimos actos de gobierno, el ex presidente Kirchner prorrogó por decreto el contrato con su testaferro Cristóbal López ¡hasta el año 2032!, exigiendo en una cláusula incrementar el número de máquinas a 5000, alegando –según el artículo mencionado- que existía “una demanda superior a la oferta”. ¿Sospechoso, no? No hace falta mucha imaginación para ver cuales puedan haber sido las motivaciones subyacentes. Me permito recomendar a los interesados la lectura de una investigación realizada por periodistas del diario La Nación, publicada en el bajo el título “Dueños del Juego. La carta del poder K”(*), en la cual se demuestra la lucha feroz por el control del juego que están librando en este momento los amigos del grupito gobernante para apoderarse de la operatoria de los consignatarios españoles y argentinos. Ya lo han hecho incluso, con los barcos-casino anclados en Puerto Madero. Se trata de un negocio que mueve cinco mil millones de pesos anuales solo en la provincia de Buenos Aires. Y no solo en esta provincia sino también en Santa Cruz, Chubut, La Pampa, Tierra del Fuego, Misiones, Mendoza y La Rioja, lugares sobre los cuales no hay ningún control ni cifras conocidas, aunque se presume que son multimillonarias. Ofrezco a quien le interese, una fotocopia de dicho escrito, donde entre otras muchas cosas, se dice los siguiente: que el mencionado, empresario poli-rubro, que creció a la sombra del poder K partiendo de la nada en Santa Cruz, y controla el juego en 19 ciudades del país, “posee una fortuna personal cuatro veces mayor a la de Amalia Fortabat, pero obtenida en solo diez años.”

¿Nadie ha pensado en aplicar “retenciones” como las que acosan a los productores del campo, al degradante negocio del juego en la Argentina?


(*) Damián Nabot. Suplemento Enfoques, Domingo 1º de Junio de 2008

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