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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 23 de octubre de 2015

La desarticulación del relato (Primera Parte)

Por Alfredo Ferrarassi

Quien escribe, hace tiempo ya ha definido y explicitado su voto en las próximas elecciones, lo hará por Margarita Stolbizer y en Diputados Nacionales cortará sufragando por Liliana Olivero, apoyando así a quien, persuadido está, con maniobras nada claras, le robaron su banca adquirida legítimamente.
Estas aclaraciones son para evitar elucubraciones de ingeniería política a las que nos tienen acostumbrados “los entendidos” del tema, que realizan ecuaciones infinitas, mientras el pasto de entrada les impide ver el frondoso bosque, lo cual habla del vuelo rasante que tienen.
El panorama se presenta claro en cuanto a las alternativas por las cuales inclinarse en las próximas elecciones, pero antes de detenerlos brevemente en ellos, es necesario analizar ese otro panorama que suele no verse y que por sobre todo se evita tratar porque encierra el verdadero meollo de la situación que vivimos.
La Argentina actual esta dividida en dos grandes campos y un muy difuso tercer estadio que cada vez es menos claro y en vías de extinción. Esto es el panorama que permite ver entonces la representatividad real de los candidatos y la alineación de algunos de ellos. Por el otro lado las imágenes que los “hacedores” de opinión pública, los “creativos” quieren vendernos al mejor estilo del nefasto Duran Barba, unas fantasías que están lejos de la realidad y que es un artilugio para captar votos.
En efecto, hoy aquella división en tres clases perfectamente definidas está lejana en el tiempo, el sector medio cada vez menos numeroso y más empobrecido no es, como en antaño, lo que caracterizaba a esta nación por sobre el resto de la América Hispana.
Si asumimos esto, entonces el análisis nos será más fácil y sumamente claro de entender. Y así podremos ir colocando a los “jugadores” dentro los casilleros correspondientes. Pero lo que no se puede es, no ser conscientes, que hay quienes en su desmedida ambición por el poder, por los negocios o por mesianismo, están dispuestos a acciones peligrosas en pos de sus sueños de gobernantes.
Como historiador, observo, aunque en mi pueblo esté invisibilizado e impedido de ejercer mi profesión, que estamos jugando con fuego y lo peor es que lo hacemos en medio de una destilería de combustible que tiene peligrosos gases dispuestos a explotar ante la más mínima fricción.
Cada candidato tiene constitucionalmente derecho a elaborar sus propuestas y expresarlas, aunque no tiene derecho a colocar a la sociedad al borde del estallido, del enfrentamiento o de una acción de imprevisibles consecuencias.
Veamos, elecciones ha habido en varias provincias, en algunas más transparentes que otras y quien sostiene esto tiene una preferencia que seguramente estará en el cuarto orden de las elegidas, por lo cual observa lejos de las presiones e influencias de los publicistas, una situación que estima alarmante y clave en la historia nacional que vendrá.
Los grandes medios, a los que no llamaremos “la corpo”, pero si asumiremos que juegan su propio partido e intereses, han logrado instalar la sospecha de un fraude generalizado y últimamente la presunta verdad indiscutible del voto útil, tratando de direccionar la opinión publica hacia un sector que vende su espacio al mejor estilo Hollywood.
Lo cierto es que debemos pensar y asumir dos grandes y dolorosas realidades para no equivocarnos y menos dejarnos arrastrar por el aparato publicitario. Por un lado, donde realmente estamos como integrantes de unos de esos tres sectores (bajo, medio y alto) y no donde querríamos estar o imaginamos estamos y por otro si somos hombres del interior, si estamos dispuestos a que nos pueda gobernar un porteño de pura cepa y que se continúe con la nefasta tradición que sean las veinte manzanas que rodean la Casa Rosada o el puerto, las que decidan por todo el país desde hace doscientos años.
Si pensamos que el empobrecimiento de la población es alarmante, con una base ampliada de la pirámide social, sería un despropósito sufragar por un partido PRO patronal, ya que sus interés son realmente contrapuestos y hasta enfrentados con los de los trabajadores y si es del interior, que es todo lo que esta fuera de la General Paz, hacerlo por quienes representan a aquellos que debemos sostener desde la colonia para que sean los beneficiados de este embudo económico a que estamos sometidos. Entonces aceptar el relato pro-sista es renegar de la historia de tierra adentro y jugando con este término es llegar a que es p-rosista (partido rosista) y darnos cuenta lo que nos espera a quienes no vivimos en “la capi” y somos los cabecitas negras que conformamos braudelianamente la cantera proletaria barata de la que se nutre la absurda ciudad-puerto que nos sume en el subdesarrollo.
Aclarado esto que es clave, miremos entonces quien es nuestro no representante de la clase a la cual pertenecemos y que no tiene intereses comunes reales, y son aquellos que con un verso quieren vendernos espejitos de colores y también meternos miedo.
Veamos, el mesiánico porteño y niño bien Mauricio Macri, nos quiso hacer creer que un gran fraude nacional estaba en marcha, el cual ha denunciado en todos lados donde no pudo ganar, porque en su paranoia política ve conspiraciones electorales por todos lados.
Solucionado esto por la Justicia Electoral con el beneplácito de los candidatos, ha instalado un argumento delirante como todo su discurso político, que el 60 por ciento de la gente ya le dijo no a Scioli y que por tanto hay que votarlo a él que representa esa cifra sin lugar a discusión alguna. Pero su argumento es tan infantil, que bien podemos sostener que el sesenta por ciento le dijo no a él y así transferir este afiebrado argumento a cada fuerza. Lo cual lo hacer caer por elemental y falaz.
Pero lo peor, lo que es antidemocrático, no solo de su parte, sino de la ideóloga de semejante pensamiento extraviado, Elisa Carrió, otra mesiánica empedernida, es que los otros partidos bajen sus candidaturas en su beneficio, que él puede representar a todos los sectores.
Una mentira alarmante, primero porque entre su pensamiento conservador, de derecha, infectado de argumentos y políticas ucedeistas y neoliberales y lo que sostienen Stolbizer, del Caño, Rodríguez Saa, Scioli o Masa hay un abismo ideológico que solo alguien desesperado electoralmente puede llegar a formular y por último la Constitución Nacional garantiza a las fuerzas que cumplimentan con los requerimientos legales vigentes el derecho a participar, así saquen un solo voto, o sea de última garantizar al pueblo el derecho a elegir entre aquellas fuerzas autorizadas y que aquel desea borrar de un plumazo según su conveniencia.
Entonces, tenemos que pensar en lo que puede llegar a ser gobernando quien lanza semejantes argumentaciones, descalificando al resto de manera artera, porque si él representa el voto útil, eso significa que los otros candidatos y simpatizantes son inútiles, lo cual es lisa y llanamente un desatino digno de integrar las antologías de los disparates políticos.
Por ultimo su deseo de una gestión diáfana, sin macula alguna, se ha caído con el affaire Niembro, al cual se han sumado otras contrataciones directas que en nada envidian a las que se achacan al gobierno nacional, con lo cual su imagen continua en baja.
El peronismo y el radicalismo son actualmente y por más que duela, franquicias que se licitan antes de cada lección. Podemos coincidir que las cadenas nacionales son hartantes, que el discurso presidencial es confrontativo, agresivo y ha saturado a todos. Que necesitamos aires de renovación, pero ¿es posible desconocer que al menos el peronismo tiene tres candidatos propios, con sus variantes posicionales y tonalidades?
¿Qué pueden sostener los radicales que en las dos últimas elecciones no han logrado llevar uno propio? Y que en ésta se ha unido al PRO para no hacer el papelón histórico de tener un caudal de votos que no llegaría a los diez puntos. Indudablemente desde el desaguisado de la Alianza o la salida anticipada de Alfonsín, no han podido imponer nuevos nombres, figuras diferentes y así como es en lo nacional, en los pueblos, las figuritas repetidas y los “lideres” eternos, esos que duermen en formol, siguen digitando la vida de los vecinos ya sea desde el poder o desde las sombras, lo que hace más tenebroso su accionar aun.
Por ética no citaremos ni a Progresista, ni al FIT, pero si le pedimos se informe de sus propuestas para después decidir por quien se inclina.
Cerrando esta primera parte de un relato que se hace añicos, no solo del oficialismo nacional o provinciales, sino también de los de las intendencias, como el de la propia oposición, diremos que piense que su voto es útil, que nadie tiene derecho a pedirle, con extorsiones, que lo vote porque así su preferencia es valedera.
Aprendamos a sufragar por nuestras ideas, no pensando en estar con las modas o los supuestos ganadores, sino a votar lo que sentimos, solo así estaremos a salvo de los oportunistas, los mesiánicos, de los líderes de pacotilla y de aquellos cuyos planes de gobierno cierran por sus políticas fondomonetaristas solo con represión.

¡Sepa el soberano votar. Que así sea!

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