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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

viernes, 10 de julio de 2015

Hipócrates nos observa, no solamente a los médicos

La imagen del Hospital donde trabajé durante 38 años está en la pantalla de la TV local, el viernes 26 de corriente mes de junio. No es por lo tanto una imagen cualquiera. Alguna vez hablamos que la memoria y las emociones se albergan apegadas una con la otra, inseparables en un lugar profundo de nuestro cerebro, llamado Hipocampo. La imagen se acompaña de la voz de locutor que va relatando una serie de hechos que realmente acentúan una lluvia de emociones, ya no positivas, como la de ver la imagen de algo querido, sino todo lo contrario. Surge la inconfundible sensación de angustia o de dolor, también las de asombro, de incertidumbre al escuchar que en ese nosocomio se habría producido abusos a pacientes que concurren al mismo. El locutor – periodista entrevista a Director del Hospital, quien confirma que hubo denuncias y que la persona involucrada en la misma ha sido separada de su cargo, iniciándose un sumario administrativo. Las emociones negativas dejan paso a una etapa de reflexiones, que por este medio procuro le lleguen a los lectores de ECOS.
Ante toda sospecha de actos violatorios de la integridad de una persona, sea física, sexual, emocional, moral, se impone en primer lugar proteger a la víctima de ese vejamen, procurando aliviar el daño, curando en lo posible las heridas y evitando que se reiteren. Peor si se tratara de una agresión en el área de la sexualidad, donde las secuelas emocionales perduran con mayor intensidad. Por algo los genocidas, violaban a las detenidas en la dictadura militar, querían minar profundamente su autoestima, no tanto por obtener más información, sino para acentuar su indefensión.
Una denuncia de abuso, merece un trato que supera lo individual, requiere de un equipo interdisciplinario que por estar en la órbita de la salud, actúa bajo principios éticos, que nos vienen de la época de Hipócrates, “el padre de la medicina”, hablamos de milenios; milenios en que este tipo de vulneraciones se vienen reiterando, desafiando los preceptos de su mandato que todos quienes nos desempeñamos en el campo de la salud juramos respetar. Este juramento se inicia así: Juro por Apolo, médico, por Esculapio, Higía y Panacea y pongo por testigos a todos los dioses y diosas, de que he de observar el siguiente juramento, que me obligo a cumplir en cuanto ofrezco, poniendo en tal empeño todas mis fuerzas y mi inteligencia. Luego avanza e incorpora este particular mandato En cualquier casa donde entre, no llevaré otro objetivo que el bien de los enfermos; me libraré de cometer voluntariamente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitaré sobre todo la seducción de mujeres u hombres, libres o esclavos.
Primera reflexión: tanto para prevenir daños, abusos, negligencias y otras transgresiones en nuestro quehacer hospitalario, es indispensable contar con un equipo profesional plenamente consustanciado con esos principios éticos, que nos comprometen por igual a todos los integrantes del mismo. Principios que deben ser constatados ante diversas situaciones particulares, una de ellas, es cuando debemos asistir a niños/as, adolescentes o jóvenes que se encuentra sin la compañía de adultos responsables. Deben establecerse normas bien claras y permanentemente revisadas, por medio de auditorías internas, ya que en medicina no hay “rutinas” sino desafíos y que cada paciente es una total particularidad e individualidad a tratar. Así se detectan factores de riesgo o errores metodológicos antes de que causen daño.
Los integrantes de los equipos deberían surgir de una selección que nuestra Carta Orgánica que está a punto de cumplir 20 años, establece claramente para todo el personal municipal. EMPLEO PÚBLICO
MUNICIPAL Artículo 15) El ingreso a la administración pública municipal se hace por idoneidad, con criterio objetivo en base a concurso público de los aspirantes, que asegure la igualdad de oportunidades. La ordenanza resguarda la estabilidad, fija las condiciones de los concursos y los cargos en que por la naturaleza de las funciones deba prescindirse de aquellos. Establece mecanismos permanentes de capacitación del personal y sistemas de promoción que evalúen la eficiencia y el mérito como base de los ascensos, con exclusión de la automaticidad como razón suficiente para ello.
La idoneidad (conocimientos, aptitudes, habilidades) pasa por una etapa evaluativa que no debería obviarse.
Segunda reflexión: La violencia, en cualquier de sus formas induce, terror, miedo, deseo de alejamiento.
Es algo propio de la naturaleza humana. ¿Asociar la imagen del Hospital con un probable delito de acoso o abuso, es realmente necesario, desde el punto de vista periodístico? Entiendo la necesidad de respetar la libertad de información, aunque como en este caso, se relaciona al Hospital con un hecho negativo, cuando es precisamente en su seno, donde más se trabaja a favor de los derechos a la no violencia, educando preventivamente desde el momento en que se nace, y si es posible, también antes. Es en los hospitales públicos donde se asisten los más vulnerables de la zona. El plan de salud SUMAR que llega a nuestro Hospital, incluye justamente una pesquisa minuciosa de factores riesgosos de violencia familiar, escolar, adolescente, en el noviazgo, que no deberían soslayarse. Dejo a los lectores la respuesta.
Otra reflexión: Hipócrates nos observa, pero es la justicia la que debe juzgar. Una denuncia o la reiteración de las mismas deberán pasar a un nivel judicial, que contemple los derechos de las presuntas víctimas a una reparación del daño y el de los profesionales o técnicos que estuviesen sospechados, a una legítima defensa. ¿Estando la mayoría del personal en situación de contratado, quien asumirá la responsabilidad y los costos de esa defensa?
En una nota anterior, saludamos los esfuerzos que se vienen haciendo por parte de la Secretaría de Salud y diversas instituciones en pro de tener un Municipio Seguro y Saludable y mejor aun una región con esas características. Proveer de recursos al Hospital que se asume Municipal pero que cumple funciones regionales es entonces una tarea impostergable. Una región Saludable debería contar con un Hospital sin déficit de recursos de primer nivel, tanto humanos como materiales. Aunar esfuerzos entre municipio, provincia y nación, superando las diferencias partidarias, es una responsabilidad compartida.
Los fondos que hoy las grandes empresas de nuestro país evaden (1-2 ), para ampararse en paraísos fiscales y que superan largamente los 370 000 millones de dólares, son los que faltan en todos los centros de salud que carecen de los fondos que garanticen su funcionamiento óptimo (cantidad, calidad, humanismo, ética) y favorecen las improvisaciones.
Conservemos la imagen que nuestro Hospital tuvo y que debe tener. Y será junto con el accionar correcto y en tiempo y forma de la justicia, la que permitirá recuperar esa imagen, mientras Hipócrates, desde el corazón de nuestras conciencias, nos observa.

Benjamín Malamud

1) http://www.cefid-ar.org.ar/documentos/DTN52.pdf
2) http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140513_economia_riqueza_invisible_desigualdad_en

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