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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

martes, 25 de febrero de 2014

UN CACHO DE CORDURA

Por Alfredo Ferrarassi

“…pero echando los balones fuera no se gana el partido…”
Carlos Ruiz Zafón. “El juego del Ángel”. Planeta, Bs. As., 2013, pág. 257.


Este tiempo que ha sido, en mi caso de reflexión, de distanciarme de las cosas, y de tomar conciencia que no podemos desperdiciar más tiempo, como en La Falda consuetudinariamente lo hacemos desde la década del 70’.
En el tercer cuarto del año anterior, todo parecía encaminarse a que por fin pudiéramos tener nuestra fecha de nacimiento y por sobre todo poder celebrar el centenario en paz.
Sin embargo las limitaciones en los conocimientos, más esos desmedidos y exacerbados egos, de quienes no tienen parámetros para poder saber cuándo están en el límite del ridículo, tiraron por la borda años de trabajo, investigaciones y acuerdos que tanto habían costado alcanzar.
Por un capricho personal, sin basamento científico alguno, pretendieron regresar todo a 1990, volvieron a sembrar dudas, a trabajar en contra no solo de alguien, sino de la sociedad, de los jóvenes, del legítimo y esencial Derecho Humano de poder conocer nuestra identidad, así de simple, pero así de dura y cruel ha sido la posición adoptada, ya que creyéndose el ombligo del mundo volvieron retardatariamente a desempolvar “…después de mi el diluvio” y así estamos!
Ni el Intendente, ni el Concejo Deliberante, ni la sociedad misma puede vivir en la permanente zozobra, en la incertidumbre de no poder saber su pasado, porque a alguien sin poder exhibir peso académico, ni pertenencia disciplinaria alguna algo no le suena bien. Aquella pertenencia, al menos en lo formal, le hubiere podido conferir la autoridad para diferir desde la lógica y el conocimiento y no tratar de destruir una tesis porque algo no le gusta sin poder fundamentarlo.
Lo concreto es que cuando queramos acordar estaremos en marzo, sin una definición sobre cuando es nuestro nacimiento como pueblo y a partir de allí poder planificar de una vez por todas nuestro futuro.
Veamos, si en marzo nuestro Poder Legislativo continúa en medio de su debate interno y no puede resolver el mismo, nos quedarán escasos seis meses para planificar, si es que se sanciona la venta del primer lote como el acontecimiento que posibilita la aparición de un pueblo que tendrá un perfil diferente al de Huerta Grande de la cual dependía administrativamente.
Ahora bien, porque la acción de un nihilista cuasi anarquista, que no ha podido fundamentar absolutamente nada desde el campo científico, ¿ha podido hacer tanto daño?
La respuesta a esa pregunta radica en la endeblez formativa de nuestra clase política, que desde 1990 es la que posibilita con sus temores, con su acción timorata, con sus dudas fruto de aquella condición de indecisos, que a la hora de tomar una posición, primero piensan en el costo político y electoral y recién después en términos de búsqueda de la verdad a partir del entendimiento científico, ejemplo clásico de maquiavelismo aplicado si los hay.
En los años recientemente pasados, varios pueblos de la provincia han festejado su Centenario, hemos visto como se organizaron, como tiraron la “casa por la ventana”, como se dejaron de lado diferencias de todo tipo para anteponer el interés general por sobre las apetencias personales.
Aquí, en cambio, en lugar de arrojar luz sobre el pasado, cada vez lo oscurecemos más y lo grave es que quienes lo han hecho, en algunos casos poco y nada han tenido que ver con la historia, situación que es la que hoy nos traba para poder ponernos a organizarlo, porque “una figurita difícil”, esas que se ponen de moda en el entorno de poder y mientras gozan del apoyo oficial, imponen sus caprichos porque no le gusta una fecha, aunque no puedan justificar porque debe ser otra, solo pesa en su pedestre razonamiento lo que la ilógica manera de ver el mundo le dicta.
Desde la desesperanza que nos embarga porque vemos como se dilapida el capital humano, el esfuerzo individual, como se usa a las personas, como hemos entrado en un mar de los sargazos, en donde el tiempo que el vecino le ha dedicado al conocimiento no vale absolutamente nada, todo entra en una quietud alarmante, en donde lo que tiene fecha de vencimiento próximo no importa, da lo mismo festejar un centenario en el año exacto, que dos, tres o varios más adelante, total todo “se igual” en este mundo de patear la pelota hacia adelante y que otro se haga cargo del tema.
Ya no se puede luchar más contra la indiferencia de quienes tienen que tomar la decisión: el Concejo Deliberante y el Intendente, si a ellos le da lo mismo festejar en cualquier fecha, en cualquier año, los ciudadanos no podemos hacer absolutamente nada contra el desinterés, no tenemos el poder de cambiar nada, solo esperar estoicamente el momento de la renovación constitucional.
Lo triste es que la vida se nos escurre mientras esperamos, hace 24 años, que alguien tenga los cojones bien puestos y tome el toro por las astas y haga algo o que un edil se entere que existe eso que es el voto de conciencia y que si tiene que romper con su bloque, porque las circunstancias lo mandan, no lo dude y lo haga, porque eso no es ser traidor, eso es respetar al pueblo, que está y siempre debe estar por encima de lo partidario y eso va para ambos bloques, no podemos tener más funcionarios “ni ni”, porque si una gran parte de la juventud está en esa condición es porque nuestras autoridades en todos los órdenes solo han hecho desde la vuelta a la democracia “popó” nada más que eso, aún seguimos esperando poder curar, educar, alimentar con la democracia, mientras tanto “…las penas son de nosotros, las vaquitas son…” de los políticos!
Al vecino, recordarle que por el capricho personal de alguien no podemos no tener nuestro merecido festejo, ¿por qué si se pudo hacer bien, se lo debe hacer desprolijo, a los apurones, sin planificar, sin darle el vuelo nacional y provincial que La Falda se merece?
Todo lo que se hace a tontas y a locas, termina siendo una “cachilera”, entonces si se pensara con la cabeza se podría advertir que hasta es una manera elegante de ganarse seguidores, llamar a un “cabildo abierto” que conforme una comisión multisectorial, esto es sin exclusiones ideológicas, sociales o religiosas y organizar el festejo, darle el lugar al vecino a que se sienta parte de su pueblo o ¿acaso creemos que trayendo números convocantes le estamos dando identidad y pertenencia al pueblo?
Estimo nos estamos equivocando cuando nos olvidamos que la Fiesta del Tango se hizo grande convocando más presentes que Cosquín en el propio auditorio, cuando hubo una comisión que la organizaba, es decir cuando el pueblo era participe, o las pioneras trepadas al Cuadrado, o la Fiesta del Inmigrante o la Semana del Boxeo, las etapas de los Grandes Premios Internacionales o tantas cosas que gestamos y se cayeron cuando se centralizó todo antidemocráticamente en ciertas figuras como parece ser hoy con la fecha del Centenario.
Solo nos queda esperar que alguien despierte de la larga siesta que se han tomado, que reaccionen, que nos merecemos poder organizar un festejo con mayúsculas, que el pueblo necesita y reclama sentirse integrado, que la juventud grita por saber su identidad y sentirse parte del pueblo, si le negamos eso realmente solo resta preguntarnos ¿Para quién estamos trabajando? Porque así todo indica que para la decadencia, ahora ¿quién gana con esto?, allí radica el quid de la cuestión, porque no podemos señores seguir siendo ingenuos, alguien gana con esta situación, porque créanme de todo este desaguisado hay alguien que saca provecho y vaya como.
De nosotros depende que permitamos que nos sigan negando el derecho humano a festejar el centenario, a la identidad, a volver a sentirnos dueños de nuestro pasado, que vaya si fue grande!!!!



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