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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

jueves, 6 de febrero de 2014

Retornos sensibles y otros no tanto

Cuando se estudian los efectos de un programa o una actividad en el campo social se suele medir los efectos, resultados del mismo como positivos si logran los objetivos buscados en una medida importante. Si la relación entre el costo de lo invertido y los efectos logrados implican una ecuación satisfactoria hablamos de eficiencia y de un “retorno” en bienes para el inversor que aconsejarían continuar con ese tipo de programas. Algo parecido ocurre en el campo de la economía, donde es más fácil cuantificar los resultados o retornos por el valor monetario de los mismos.
Al analizar el informe anual presentado por el Intendente Eduardo Arduh el 1 del corriente, se puede utilizar el enfoque antes mencionado con criterio analítico de los “retornos” de las diversas y extensas actividades realizadas en el 2013 en el ámbito municipal de La Falda. Mi objetivo es hacerlo muy parcialmente con un sesgo orientado a “lo social”. Parto de los resultados devengados según el informe del Complejo 7 Cascadas, con $ 5.000.000 a los largo de la actual gestión y un sustancial incremento en este problemático mes de enero ($1.240.000) además de un informe mensual lo que lo diferencia sustancialmente de la gestión anterior. Evidentemente las inversiones (que son enumeradas en dicho informe) realizadas dieron sus frutos para bien del municipio y de los vecinos y se rescató un valor nada desdeñable, la transparencia en el manejo de las finanzas públicas dentro de un período en el que municipio procura desendeudarse y recibiendo muy escasa ayuda de niveles gubernamentales provinciales o nacionales. Las falencias de la gestión previa ya las conocíamos por los informes que la Tribuna Nora Piaggio hacía llegar a los medios de prensa con escasa repercusión por parte de los vecinos, banalizándose un disconducta administrativa que no debería haber ocurrido. Ahora bien, ¿el resultado económico favorable con retorno de utilidades para el municipio concuerda con el grado de satisfacción o bienestar de los turistas o vecinos que utilizaron las instalaciones de Complejo? Supongo que si porque de no haberlo sido la concurrencia y los beneficios hubieran menguado en vez de aumentar.
Ahora quisiera comparar este retorno favorable y cuantificable con el que devengaría de otro balneario recuperado en la gestión anterior, el de Morecabo, al cual concurro con alguna frecuencia por mi afición a la natación, constatando que es ampliamente animado y no solo por los vecinos del Barrio Rio Grande sino también por turistas (¿será porque se ahorran los $30 de la entrada a 7 Cascadas más los $8 del estacionamiento?) y vecinos de otros barrios y pueblos vecinos. La atención que brindan los bañeros es excelente tanto por la vigilancia como por el estímulo que brindan a los niños deseosos de perfeccionar sus habilidades natatorias como de aventurarse para ser futuros clavadistas. Este año las veces que fui no encontré agentes policiales y tampoco en los momentos en que estuve observe que hubiese sido necesaria su intervención.
Lo que si creo es que es mucho más lo que se podría brindar a los concurrentes tanto en la amplia pileta que exige un cuidado y control especial como en todo el predio que la rodea. Sugerí alguna exhibición de saltos ornamentales para fomentar ese deporte en los niños, de rescate de casi ahogados y resucitación cardiopulmonar, RCP, entre otras más que también incluiría actividades culturales y recreativas. Estoy seguro que “el retorno” en satisfacción o bienestar, especialmente de los niños y familias concurrentes que ya es importante, se incrementaría y se cumpliría más acabadamente con el derecho de los niños a una vida recreativa y al deporte, un tema que el futuro Consejo Municipal de Niñez y Adolescencia, deberá afrontar en cumplimiento de la Ley 26061, de Protección Integral. Lógicamente que la ecuación económica sería negativa, aunque medida en salud, en el menor nivel de estrés personal o socio familiar, en una saludable integración barrial, en tiempo de ocio creativo lejos de factores de riesgo, seguramente, incrementaría los buenos resultados que brinda la escuela municipal de natación. Es un retorno que quizás debería figurar en el próximo informe 2015 del Sr. Intendente.
Lo “social”, especialmente por los aspectos de conflictividad intra y extra familiar, por las adicciones, por nuevas o renovadas formas de violencia mediática o del ciberespacio, ha sido y es un problema latente con episodios que a veces trascienden por sus consecuencias nefastas, pero en gran medida evitables. Con la inesperada y lamentable muerte de Andrea Guzmán se crea un vacío en el área asistencial social que el Sr. Intendente personalmente y la Dra G. Gomeñuka desde la Secretaría de Salud. No dudo de la capacidad de ambos para afrontar el desafío, no obstante son los profesionales del Trabajo Social trabajando en terreno, personalmente o con promotores vecinales de salud y en contacto permanente con las áreas de salud, educación, seguridad, asesoría legal y las redes comunitarias de apoyo, constituyendo el llamado Capital Social de la Ciudad, las que darán como resultado o “retorno”, menos lesiones, menos agresiones, más cumplimiento de normas preventivas, menos deserción escolar, mayor responsabilidad en las relaciones sexuales, menor uso o abuso de alcohol o sustancias, entre otras. Son los Trabajadores Sociales en número suficiente y firmemente establecidos o arraigados en los barrios, los que posibilitarán esa paz que nos ayude a seguir creciendo como Ciudad Saludable e inclusiva.
Y en estas épocas de amenazas desestabilizantes y de golpes de mercado por parte de grupos de poder oligopólico, con macrodevaluaciones, (http://www.enriquelacolla.com/sitio/notas.php?id=362) en los cuales las principales víctimas son quienes ocupan los sectores más bajos de la pirámide de ingresos en la sociedad, contar con redes de protección se hace más imperioso aún. Enrique Lacolla describe los antecedentes de estos crueles episodios: En los últimos 50 años se produjeron las siguientes megadevaluaciones: "en 1955, derrocado el general. Perón, se devalúa un 80%; en 1958, triunfante Arturo Frondizi, un 347%; en 1962, con el Plan Pinedo un 29%; en 1971, con Lanusse como presidente, el 100%; en 1975, con el “rodrigazo”, un 719%; en 1980, a la salida de la famosa tablita de Martínez de Hoz, un 226%; en 1989 a las postrimerías del gobierno de Raúl Alfonsín, un 2038%; y a comienzos del 2002, con el corralito vigente y a la salida de la convertibilidad con Duhalde, un 214%. La mera suma, sin potenciarla, da la escalofriante cifra del 3753%”.
Por lo tanto la inversión en lo social produce un “retorno” no fácilmente cuantificable, pero sumamente necesario y que los faldenses deberemos aprender a valorar tanto como el retorno económico.
Benjamín Malamud

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