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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

lunes, 5 de octubre de 2015

Los hermanos sean unidos…¿solo si los amenazan los de afuera?

Reflexionar “consiste en analizar algo con detenimiento”, según el diccionario de la RAE.

Cuando Francisco, el Papa argentino, utiliza la Asamblea de la ONU para convocar a la unidad de la naciones con el fin enfrentar los graves problemas que afectan a la humanidad, utiliza el Martín Fierro de José Hernández, obra literaria poética cumbre de nuestra literatura donde los dichos, sentencias y refranes en la boca o letra de un gaucho irredento, iluminan senderos oscuros de las decisiones personales o grupales.
Coincide este mensaje tan aplaudido por los asistentes al evento magno, con nuestro momento histórico aquí en La Falda: dos temas de vitales pero latentes en cuanto a la preocupación de los vecinos, acumulan tensión al no contar con una clara definición de opciones terapéuticas (accedo a mi léxico médico, pidiendo las disculpas del caso) efectivas y accesibles.

Un desafío, trata la problemática del agua, -especialmente por su cantidad aunque igualmente por su calidad- y su fuente de aprovisionamiento en el Dique sobre el Río Grande de Punilla, tema ampliamente debatido estos días y que motivó un encuentro de voluntades en el Edén Hotel el 26 del corriente mes, donde afortunadamente hubo representantes de los municipios vecinos, preocupados por la misma cuestión.

El otro desafío se refiere a la salud y emerge por el abrupto corte de atención médica a amplios sectores de la población no solo de La Falda, sino también de la zona norte del departamento, por parte de la única Clínica privada local (respetando a los pacientes de PAMI y APROSS) y de la Clínica Guerra de Capilla del Monte, en este caso totalmente. Ya teníamos el antecedente del cierre de la Clínica La Cumbre.

A modo de reflexión, recurro por un lado al mensaje gauchesco de Francisco en la ONU y por otro a nuestra historia como Ciudad y a otro gran hacedor, ya no de poemas, sino de obras que bien vale la pena rescatar, es otro José y su apellido Ferrarini.
Conocí la trascendencia de la obra de José Ferrarini tanto como médico del Hospital Regional de La Falda, una de sus tantas obras filantrópicas, donde una placa en la sala de espera recuerda el agradecimiento de nuestra comunidad por su gesto, como por la gigantesca obra de ingeniería hidráulica, que le permitió llevar por un acueducto el agua de las vertientes de Thea, en los límites con Huerta Grande hacia Valle Hermoso y especialmente a su Hotel Ferrari, hoy Hotel del IOSE y previamente “17 de Octubre” cuando lo compró el gobierno del Presidente Perón.
Ferrarini, industrial metalúrgico pero también empresario hotelero e inmobiliario, pensó en el desarrollo regional con un sentido pragmático y social. La Población local y su fuente de vida, requerían tanto de agua como de salud. Dos temas que en este momento nos impacientan, nos llevan a reflexionar, “analizar algo con detenimiento” y a actuar.

Ya no tenemos a José Ferrarini, ahora contamos con una organización societaria democrática donde derechos, responsabilidades y deberes se conjugan en busca de respuestas. Los derechos constitucionales a la salud y a contar con una red de agua potable universalizada son concretamente los que están en juego. Ignorar el desafío, pensar en la salvación individual, de acuerdo a los recursos económicos particulares u optar por un modelo solidario, ético y técnicamente apropiado a nuestra realidad zonal son las alternativas factibles. Una rescata la historia que vincula el agua y la salud a nuestro desarrollo. La otra es volver a los modelos excluyentes neo liberales, que hoy dominan en otros aspectos de la economía y la vida nacional.

La amenaza de “que nos devoren los de afuera”, que lanzó el Papa, favorablemente, no tiene vigencia a nivel de las relaciones de nuestro país en el sub continente latino americano. Los aires de paz, nos llegan desde los encuentros de los presidentes de Venezuela y Colombia y muy especialmente con el anuncio del fin del conflicto armado en la propia Colombia. Claro que siempre habrá defensores a ultranza del mantenimiento de interminables conflictos, donde por la prepotencia de los poderosos, se anulan los derechos de los más débiles, en nuestro caso los pueblos originarios, los campesinos, las mujeres, los niños, etc. Allí se muestra el rol de la narcopolítica, representada por el ex presidente Uribe y otros defensores parapolítica y el paramilitarismo. También Chile y Bolivia utilizan los recursos de la Justicia Internacional y no de la Guerra en pro de una salida al mar que es tan justa, como la de nuestra recuperación de la Islas Malvinas, ahora con líder laborista Inglés más afín a la negociación que al arbitrario despojo y usurpación de los recursos naturales que nos pertenecen. Los Buitres con sus “holdouts”, siguen merodeando nuestras flaquezas y por supuesto nuestros desencuentros, advirtiéndonos, de “los hermanos sean unidos” es por los de “afuera” como por los de “adentro”. El fuerte respaldo de la asamblea de la ONU a nuestra posición ante los fondos buitres por cada renegociación de deudas soberanas se va a convertir en una ley, que asegure que gane quien gane en las próximas elecciones nacionales, mantendremos una actitud coherente cuando se busquen recursos económicos en inversores externos no especulativos.

“Los hermanos sean unidos”, es también un mandato local ante los dos desafíos a confrontar: agua y salud. Que no se nos discrimine en el acceso a los recursos de la Provincia y de la Nación. Y asimismo que desde cada estamento gubernamental, de cada institución, de cada vecino de toda esta hermosa comunidad no se escatimen esfuerzos en pro de un sistema de salud con un Hospital Público rejuvenecido por el compromiso del Estado y el esfuerzo de los vecinos y una cuenca norte del San Roque donde se evite un agravamiento mayor de la ya grave situación del Dique y se busquen alternativas hídricas que aseguren a los actuales y nuevos vecinos, evitar cualquier improvisación estratégica que ponga en riesgo la equidad en el acceso al vital recurso.
No somos una de las zonas más postergadas dentro de la Provincia y del País, para demandar recursos que sí son prioritarios para áreas carenciadas, como las del norte provincial o nacional, ni tenemos una aguda amenaza por agroquímicos o por tóxicos derivados de la explotación minera, pero recordemos a quienes ostentan el poder en niveles de decisión superior, que los centros hoteleros del área, reciben beneficiarios del turismo social de todo el país, que merecen seguir gozando de agua y salud de óptima calidad al igual que los propios residentes.

Unidos rescatemos el altruismo y una activa defensa de los derechos humanos como modelo vida. Es el legado de muchos gestores del bien común faldense, como Don José Ferrarini y de quienes como parte de su entorno, y aquí recuerdo a mi amigo y ex Intendente, Carlos E. Auferil, me hizo conocer su histórica y generosa obra.

Benjamín Malamud Lerner

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