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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

domingo, 5 de abril de 2015

A veces cuesta comprender

Hace ya muchos años que el problema de jóvenes de algunos barrios de la zona central de nuestro valle, que atentan contra su propia vida, especialmente con métodos donde generalmente no hay armas de fuego, nos viene preocupando a los profesionales de la salud. El primero en advertir lo que estaba pasando, fue el periodista de La Voz, José Hernández. Luego el tema se hizo más evidente y hasta motivó estudios de responsables de la salud pública, Cuesta comprender que con toda una vida por delante, con tiempo para enamorarse y desamorarse y volverse a enamorar, tiempo para estudiar , trabajar, fracasar y volver a intentarlo, no se pueda vencer en batallas interiores, donde pesan situaciones vividas, carencias, violencias, traiciones, desengaños, que en realidad forman parte de la existencia humana desde antes que los poetas las pusieran en papel o los cantantes de antiguos tangos melancólicos nos las hicieran conocer. No es un tema sencillo de encasillar, sí, la pobreza contribuye, y mucho, pero hay lugares del mundo donde la riqueza y el bienestar prosperan y este drama perdura, por ejemplo, hermosas ciudades del sur de Brasil. En la Argentina de hoy el suicidio adolescente y juvenil es un desafío sanitario que no podemos eludir.

Cuesta aún más entender que un fiscal, con un sueldo de 100.000 pesos, más algunos porcentajes que supuestamente recogía de los empleados que lo asistían, haya sido el autor de su muerte. Si es cierto que dijo que a la presidenta “me la llevo puesta”, se olvido de pensar que tal como ocurre con un Kamikaze en su último vuelo, el definitivo, la destrucción política de la primera magistrada, podría acompañarse de su propia destrucción jurídica, al que darse sin los principales argumentos a favor de un supuesto encubrimiento selectivo o proyectiles incriminatorios de su artillería ofensiva. No se levantaron las alertas rojas, no hubo comercio con Irán en los términos que su denuncia relataba y hasta el presente, ninguno de los fiscales que seguirán investigando hasta el fin de los días, han encontrado delito alguno. Cuesta creer que un fracaso legal lo haya obligado a una determinación tan desproporcionada y es lógico que la duda persista y más aun si es alentada por los deudos que no cobrarán los seguros de vida si se trata de un suicidio.
Más aun me cuesta comprender como un copiloto de un avión comercial, con todas las formas que uno tiene para terminar con una vida perturbada, fracasada, se “lleve puesta” la vida de otras 150 personas, totalmente inocentes y desesperadas al advertir durante 8 minutos que su final trágico era inevitable. Hoy, en nuestro país habrá un paro nacional no de los trabajadores que menos ganan, pero paro al fin por objetivos entendibles, se trata de un sistema en procura de equidad que no está muy bien aceitado y donde salvo algunos cortes de ruta, esperemos que el justo reclamo “no se lleve puesto a nadie”. En cambio el copiloto del Germanwings, quería “hacer algo para cambiar el sistema y ser recordado”, según dijo su ex novia. Más todavía, había alertado con anticipación que “un día voy a hacer algo que cambiará el sistema entero, y entonces todos van a saber mi nombre y recordarlo”.
¿No hay otras formas de trascender que no sean como el de este otro kamikaze? Por supuesto, y si bien no aparece en los diarios, los pediatras lo vemos a diario en las madres y familias que lucha día a día por darle a sus hijos con capacidades y necesidades especiales todo lo que está a su alcance. En los movimientos sociales que enfrentan la trata de personas aquí y en todo el mundo. A propósito el último número de la prestigiosa revista Pediatrics inicia un importante artículo con esta afirmación: “el tráfico sexual de niños y la explotación comercial sexual de niños y niñas es un problema mayor de salud pública en los EEUU y a través de todo el mundo”. Nos pide a los pediatras mayor involucramiento en el desafío de prevenirlo, detectarlo y denunciarlo especialmente en áreas turísticas. También lo pidió el Papa Francisco el1 de enero: "todavía hay millones de personas -niños, hombres y mujeres de todas las edades- privados de su libertad y obligados a vivir en condiciones similares a la esclavitud”.

Si las autoagresiones inicialmente mencionadas nos ponen en una situación de espectadores pasivos, las últimas noticias que provienen de organismos científicos nos tienen que convencer que necesitamos ¡ya! un cambio profundo en el sistema agro-económico que nos permite obtener divisas a costa de pretender con herbicidas mejorar los ingresos de la nación. Me costaría mucho más comprender que asumiremos una postura de kamikazes incrédulos ante evidencias incontrastables: La Voz del 23/3/15: La Agencia Internacional contra el Cáncer dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró cinco pesticidas como cancerígenos "posibles" o "probables". Es producto de un trabajo publicado con las evaluaciones finales en la revista The Lancet Oncology. El herbicida glifosato (sustancia activa del Roundup, uno de los herbicidas más vendidos) y los insecticidas diazinón y malatión han sido clasificados como "probablemente cancerígenos para los humanos". Coincide esta noticia con otra que viene de Río Cuarto: El estudio será publicado el 1 de abril en Archivos Argentinos de Pediatría. Compara datos de chicos de áreas urbanas con los de zonas rurales, cercanos a campos fumigados. Los investigadores concluyeron que “los niveles de daño genético encontrados en los grupos de niños de Marcos Juárez (fumigados) están muy por arriba de los valores de referencia de los de Río Cuarto”. Según aclararon, los marcadores permiten detectar un nivel de daño que todavía es reversible. El trabajo constituye el primer reporte de monitoreo de daño genético en niños en Argentina, aseguran. Finalmente un gobierno municipal, el de Monte Maiz, tomó la iniciativa de procurar conocer la realidad sanitaria en base a una investigación que inició la Cátedra de Clínica Pediátrica de la UNC, por medio de un colega que viene luchando junto a otros Médicos de Pueblos Fumigados, el Dr. Medardo Ávila Vázquez. En sus conclusiones asoma esta realidad: hay un aumento de afecciones graves como neumopatías, cáncer, abortos, malformaciones congénitas, hipotiroidismo y colagenopatías para las que existen fuertes indicios de que se desencadenan y/o acentúan en el contexto de intensa contaminación con plaguicidas que refiere este estudio ambiental.(www.reduas.com.ar). Mucho me ha costado comprender estas graves incongruencias, a veces fatales, otras veces amenazantes que forman parte de nuestra sociedad contemporánea. Posiblemente desde otra visión, más selectiva o al contrario más amplia, otras serían las prioridades que deberíamos comprender y a las que deberíamos responder. Los dramas pueden estar más cerca o más lejos, pero los ecos de cada uno de estos humanos dramas siempre nos llegarán, si es que en alguna oportunidad no seremos nosotros los propios emisores.

El 2 de abril Malvinas ocupará el centro de nuestra atención, tanto como comprender la súper mentira belicista elaborada por el Reino Unido y a la que responde A. Mareco en La Voz del domingo: “Y mientras el mundo de los que toman las grandes decisiones sostenga sus argumentos con absurdas falacias, de lo que se trata es de no perder el sentimiento de la razón ni la razón del sentimiento.”

Benjamín Malamud

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