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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

sábado, 10 de octubre de 2015

Susana Ghilardi renunció al cargo partidario que detentaba en la UCR, con fuerte crítica a la dirigencia en sus diferentes niveles

En nota fechada el 25 de setiembre de 2015, en La Falda, la histórica dirigente del radicalismo faldense se dirige al Presidente de la Unión Cívica Radical,
Circuito La Falda, Raúl Báccola y sosteniendo que “En mi carácter de Vicepresidente del Comité Departamental de Punilla de la Unión Cívica Radical, lugar reconocido por pertenecer al Circuito que Ud. preside deseo comunicarle mi renuncia a este espacio con que fui destacada y lo agradezco profundamente.
Los motivos que me llevaron a tomar esta resolución es la falta de capacidad de mi parte para lograr que la dirigencia departamental en pleno, se hiciera presente en cada circuito acompañando la voluntad de los afiliados de la localidad que así lo demande y no encontrarse solos ante las contingencias propias de la puja de poder que se manifiesta en cada campaña electoral, dejando que el Comité de Provincia en la persona de su Presidente tome decisiones no siempre acertadas y apropiadas.
Esto ha ocasionado algunos desentendimientos, desilusiones y desgranamientos que, por falta de debate y posterior toma de postura formal de las autoridades departamentales en carácter de cuerpo podrían haber mediado ante las distintas dificultades.
Lamentablemente esto está ocurriendo, desde hace un tiempo prolongado, en todos los niveles departamental, provincial y nacional a donde he estado cumpliendo alguna función, he presenciado la aprobación de una plataforma para elecciones presidenciales después de las elecciones generales correspondientes, en una Convención Nacional, sin siquiera contar las manos levantadas.
Con la presente nota quiero dejar escrito y que conste en acta del día que corresponda; sino me siento partícipe involuntaria y funcional de “hacer de cuenta que practicamos la democracia” por el solo hecho de la conformación de los espacios institucionales que marca la Carta Orgánica de nuestro Partido, lugares vacíos de contenido y de poder.
Dejando el interrogante abierto que si no se cumple con la organicidad, dónde se están tomando las decisiones? Dónde se cierran los acuerdos?
La militancia la tomo con la seriedad más cercana a la debida por tanto no puedo continuar ocupando este cargo, pido disculpas por mis limitaciones y dejo el lugar para que lo ocupen quienes puedan cambiar el rumbo hacia tintes más democráticos y vuelvan a instalarse los debates y discusiones saludables para encaminar este valioso Partido
Dejo sentado que no renuncio a mi afiliación por nada del mundo, aunque no ocupe ningún cargo de jerarquía, lo haré desde el llano como me ha tocado hacerlo muchas veces y me enorgullece.
Ojalá no veamos más personas de valía que para poder ejercer su legítimo derecho de aspirar a alguna candidatura tenga que hacerlo desde otra representación partidaria porque en el nuestro no se le ha dado cabida, pesa más el dedo de algunos dirigentes que el cumplimiento de nuestros propios preceptos. No estoy pidiendo ningún privilegio para nadie, sino el ejercicio del derecho que tenemos todos y todas de exponernos ante la Sociedad y sea ella quien decida a quien le van a delegar la confianza de una gestión colectiva de cuatro años.
Sé que mi voz es compartida por muchos correligionarios sobre esta demanda y desde hace un tiempo.
No quiero volver el tiempo atrás, sino construir con todas las nuevas tecnologías y dinámicas formas de acercarnos al vecino común y al afiliado para entender cada vez mejor sus demandas y estimulándolos sinceramente a que hagan uso de sus derechos y obligaciones como ciudadanos, lo podemos hacer y lo hemos hecho siendo los mejores, eso sí en esas ocasiones no primaban los proyectos personales, que a esta altura ya son transpartidarios.

Señor Presidente, estoy a disposición del Partido a través de Ud.”.
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Signo de tiempos de cambio

Nadie, que le conozca, podrá discutir la lealtad con que Susana Ghilardi ha servido y seguramente servirá a la Unión Cívica Radical, aún cuando la actitud que asume en estas horas sea reprochada por algunos, que no admitiendo sus propios errores y dobleces intentarán poner un velo de cuestionamientos sobre su trayectoria.
No puede hacerse oídos sordos a lo planteado por la histórica dirigente en su dimisión, y no puede hacérselo porque no es más que lo reclamado por un alto porcentaje de afiliados que de un tiempo a esta parte vienen sosteniendo que el centenario partido se ha alejado de los principios que le dieron origen y lo mantuvieron vigente en el tiempo. Y no se trata de volver atrás “porque todo tiempo pasado fue mejor” sino que hay retornar a los valores que le dieron sentido a la ética democrática, la cual fue ofrecida como prenda de unión en el retorno a esta etapa democrática.
Las últimas dos décadas han mostrado que, lenta pero inexorablemente, la dirigencia radical ha ido perdiendo de vista el horizonte de sus grandes logros, que estuvieron sostenidos por hombres y mujeres de valía que lo representaron en la función pública, para pasar a guarecerse en un plano institucional burocrático que sólo le ha sido útil para mantener una representatividad acotada y sujeta a acuerdos extrapartidarios no siempre muy claros, llegando a una actualidad en que la carencia intelectual y de voluntad política de sus dirigentes más encumbrados, o al menos más expuestos en los medios de comunicación, hacen que incluso no pueda ofrecer un candidato a la máxima conducción de la nación.
Pero no es necesario volar tan alto, los reclamos internos se han manifestado a nivel provincial, departamental y de circuito, porque la orgánica partidaria ha sido avasallada en reiteradas ocasiones y bajo diferentes circunstancias. Es ahí, donde comenzó a perderse el espíritu democrático de la Unión Cívica Radical y se fue instalando el vale todo, y así se admitió lo inadmisible, se escatimó el debate y, finalmente, el dedo suplantó a la elección del afiliado.
Decía, que seguramente Susana Ghilardi seguirá sirviendo al radicalismo más allá de sus limitaciones, que dice tenerlas en su renuncia, y será así porque no ha perdido su condición de radical por convicción y esto es lo que la hace llamar la atención sobre los personajes, acciones y actitudes que han socavado la credibilidad del centenario espacio político, poniéndolo al borde de su desaparición.

Mi condescendencia para con esta dirigente que no olvida de donde viene y que los partidos políticos son la base de sustentación del sistema democrático.

N.H.

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