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Lugar: La Falda, Córdoba, Argentina

El titular ha superado los 25 años en la actividad periodística, habiendo participado de los medios gráficos de la región, ha sido director de medios radiales y ha hecho televisión, fue corresponsal de La Voz del Interior.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Mentiras faldenses

Por Alfredo Ferrarassi

Un viejo periódico del norte cordobés cargado de recuerdos, años de existencia y ruidos de la vieja Minerva que hacía temblar la esquina cuando se imprimía primeramente “La Tribuna de Cruz del Eje” y después “La idea” que fue su continuidad, tenía una sección que escribía el hijo del fundador y director.
Temístocles Pedernera había creado un espacio que se llamaba “Mentiras cruzdelejeñas”, en ella analizaba los sucesos políticos de la Capital del Olivo, desmenuzando esos embustes que se instalaban en la tierra de Don Arturo Humberto Illia, aquel austero médico de pueblo que supo llegar a la “rosada” y que fue de ejemplo de decencia, honradez y ética política.
Transcurrían por aquellas columnas que se armaban como todo el diario a mano con gastada tipografía, personajes de toda “laya y pelaje” como gustaba llamarlos aquel legendario periodista. Es esa idea la que deseamos rescatar, porque aquí se han instalado una serie de suposiciones más ligada a los “dirigentes de café” que a la realidad misma, que así adquieren un peso y una entidad existencial que terminan imponiéndose como verdades inamovibles.
El temor de los “encuesta dependiente” es que al producirse el retiro de esta gestión dejen tras de sí una ola de nombramientos de personal que resulte imposible de manejar al ser una “quinta columna” marquista que trabe todo administrativamente y que también signifique una “sangría” de divisas que impida hacer algo por fuera del pago de los haberes mensuales.
Cicerón supo definir a la Historia “como la maestra de la vida” o sea como aquella ciencia que permite al conocérsela poder comprender el presente. Si algunos en lugar de convertirse en máquinas permanentes de impedir se dedicaran a estudiar el pasado verían que “no hay nada nuevo bajo el sol” y que la primera medida del gobierno de Amadeo Sabattini en 1936 fue la de dejar sin efecto los nombramientos que el gobierno saliente, de Luis Funes que continuaba la línea conservadora de su antecesor Pedro J. Frías, había efectuado.
Contando con semejante antecedente, al cual se pueden sumar los cuestionamientos recientes a los objetados concursos que llevó adelante la gestión de Schiaretti, darían con el apoyo popular que significa triunfar un plafón político para poder manejar la situación.
Esto tiene una condición sine qua non indispensable que es jugar en un proceso electoral con las cartas sobre la mesa y desde el vamos tener un discurso transparente, el cual surge sin dudas de tener las ideas claras previamente, dejando sentado cuales serán las reglas de ganarse, lo cual advertirá al oficialismo de lo que sucederá de producirse los temidos nombramientos masivos.
Si el mensaje de campaña es en cambio dubitativo y especulativo, pensando más en cuanto se gana o se pierde manifestando con franqueza las ideas, entonces podrá suceder que ante la timidez las designaciones sucedan y después sea tarde para pretender tomar medidas por el alto costo que tendrán.
Esto nos lleva indefectiblemente a afirmar que dadas las circunstancias que pueden producirse, no es el tiempo de políticos temerosos y especulativos, si no de aquellos que puedan sostener firmemente las convicciones y llevarlas adelante a pesar de las borrascas para que la embarcación municipal pueda arribar a buen puerto.
Otro aspecto peligroso que se observa es aquel de no animarse a criticar las obras realizadas por la actual gestión, partiendo de un principio equivocado como es el de suponer que para el vecino todo lo hecho debe indefectiblemente estar siempre bien o al menos tiene una amplia aceptación por parte del electorado, con lo cual si se hacen cuestionamientos se pueden perder votos, cuando en realidad lo que el ciudadano necesita es escuchar aquellas voces que puedan echar luz sobre lo que se ha realizado y le expliquen las razones de los errores oficiales, entre los cuales estarán los estrictamente formales, como los administrativos con sus fallas de contrataciones directas, lo cual se impide saber –al no existir concurso de precios- si han existido otras ofertas con costos más favorables para las arcas municipales.
Lo que los habitantes también precisan saber son las objeciones técnicas a las obras, aquellas que no solo son estéticas, sino los impactos que pueden producirse en la vida diaria, como ¿si han existido simulaciones de lluvia con elevados milimetrajes en la parte alta de las sierras y su cuenca recolectora de aguas y las condiciones de evacuación de las mismas en la zona modificada? o lo que ya se ha comenzado a manifestarse y que aparentemente no fue estudiado, como es la modificación de las condiciones de estacionamiento y su impacto en los comercios de la Avenida Edén, los cuales han comenzado a tener problemas de rentabilidad por los cambios de hábitos de los compradores ya que se ha producido un corrimiento de las compras hacia otras zonas, hasta ahora periféricas, las cuales casi inmediatamente han visto trepar sus alquileres en una espiral geométrica.
La vieja política, aquella de los “dotores”, de los acaudalados comerciantes o de los empresarios exitosos, hoy no tiene cabida porque la complejidad de los problemas sociales y sus soluciones requiere de conocimientos previos, de equipos de trabajo, de verdaderos estadista, de experiencia interdisciplinaria y no de caudillos y menos aun de aquellos de los café, porque estos son representantes inequívocos de la decadencia a la que hemos llegado, es tiempo de otros paradigmas, de otros perfiles.
Pensemos por un momento en lo que podrían resultar los próximos años si continuamos eligiendo tanto para el ejecutivo, como para el legislativo, a candidatos que están más ligados al “jet set” vernáculo, al uso de ciertas pilchas, a “figuritas moldeadas” en los gimnasios en lugar de bibliotecas, sin duda alguna sería más de lo mismo y lo que es peor la profundización de un modelo que inexorablemente nos volverá a llevar a la banca rota, tanto social como económica.
Es imperioso un “tiempo nuevo”, el de la “intelligentzia”, aquel que permita contar con el mejor plantel en todos los estamentos gubernamentales, el que asegure que podamos contar con un conjunto de personas capaces de repensar una ciudad para todos y no para los “amigos del poder” como ha sido la etapa patafísica.
Gobernar en el siglo XXI es entrar en una nueva dimensión, en la cual el tiempo del caudillaje quedo atrás, ya que lo que hace falta son otros arquetipos de conductores, por ello estos comicios municipales son una clara oportunidad para empezar a cambiar de ejemplos y por sobre todas las cosas, darnos cuenta que no podemos continuar perdiendo más tiempo con las improvisaciones como ha sido hasta ahora.
Tomemos un ejemplo que por su peso es representativo de lo que –al menos a nivel inconsciente- significa para esta gestión el tema de la discapacidad.
En efecto, ni el intendente, ni los concejales han resuelto este tema, el cual para los planificadores de la obra debe simbolizar algo que no merece demasiada atención porque al revés de lo que sucede en todo el mundo no han planificado en las cuatro primeras cuadras, espacios o cómodas dársenas especialmente destinadas a los mismos, con lo cual La Falda gracias a la patafísica vuelve a ser otra excepción a las reglas y estar a contramano de las historia.
Si en una época gobernar era poblar, hoy es sinónimo de planificar, ya que de la improvisación lo único que sale es el fracaso, la dilapidación de esfuerzos y la pérdida de dineros públicos. En este nuevo tiempo pos bicentenario se necesitan funcionarios, no solo probos, sino capaces, puesto que la tendencia del nuevo milenio es la de la revolución del conocimiento, situación que no podemos seguir difiriendo ya que mientras más tardemos, más atraso y frustraciones iremos sumando.
Pensemos el apoyo significativo que resultaría para cualquier Ejecutivo poder contar con un Concejo Deliberante que acompañe sancionando Ordenanzas que resulten de estudios serios, de pensar la “ciudad futura” y legislar en consecuencia, ya que el actual esquema de parches está agotado, siendo en este campo donde es imperioso nivelar hacia arriba para poder superar la actual crisis de creación que se observa.
Otra de las mentiras faldenses es la de la hipocresía, como aquella de rasgarse las vestiduras o las investiduras a la hora de simular ser progresista y solidarios. El caso que nos ocupa es el de ver al niño cordobés del año 2006 vociferando “peperina, tomío” como en sus mejores épocas, sin que aquel noble gesto de solidaridad le haya significado que el estado municipal pusiera en marcha una serie de medidas que permitieran que pudiera superar el marco social y proyectarse hacia un futuro mejor.
¿Acaso fue una puesta en escena? ¿Sirvió lo suyo a una coyuntura política o comercial determinada y nada más? Lo cierto es que en lugar de prodigarse esfuerzos para que pudiera superarse, todo parece indicar que fue dejado a su suerte, la cual resulta no ser mucha y créame que “parte el alma” verle gritar tratando de vender sus hierbas regionales ante la indiferencia de muchos transeúntes que han olvidado que aunque fuera por unos días fue el más representativo e importante de los cordobeses.
06/12/10

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